Bloomberg Línea — El próximo 7 de agosto en Colombia el abogado de derecha, Abelardo De la Espriella, se posesionará como el presidente número 43 de Colombia. El 21 de junio pasado, en segunda vuelta, derrotó en las urnas al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, con una diferencia de 250.830 votos a su favor. Su fórmula vicepresidencial la completa el exministro de Comercio y de Hacienda, José Manuel Restrepo. El Consejo Nacional Electoral confirmó la victoria y, días después, entregó la certificación oficial que formalizó su elección como presidente electo. ¿En dónde se posesionará?
Desde entonces, el debate político no ha girado tanto en torno al resultado electoral, sino al lugar en donde se realizará la ceremonia. De la Espriella ha insistido en que no quiere una posesión tradicional en el Capitolio Nacional de Bogotá. Su propuesta es trasladar el acto al sur del país, específicamente al departamento del Cauca, como un gesto de reconocimiento hacia la Fuerza Pública. Esta semana, el Congreso dio un paso decisivo hacia ese objetivo.
La plenaria del Senado aprobó, con 55 votos a favor y 32 en contra, la proposición que permite trasladar la posesión presidencial fuera de Bogotá. Con esta votación, se abre la posibilidad de que la ceremonia se realice en el Cauca, aunque el sitio definitivo todavía no ha sido definido. Vale aclarar que el Senado aprobó el traslado geográfico de la sesión, pero no la realización del acto dentro de una guarnición militar, como lo propuso el presidente electo. Dicha propuesta de llevar la posesión específicamente a una instalación militar sigue pendiente, pues deberá ser estudiada por la Cámara de Representantes en una próxima sesión.
Es decir, falta un paso más. Aunque el Senado ya dio luz verde para salir de Bogotá, la Cámara de Representantes debe pronunciarse sobre si el escenario final será, además, una guarnición militar, como lo ha pedido De la Espriella. Este cambio de sede rompería con una costumbre de más de tres décadas. La posesión presidencial se ha realizado históricamente en la fachada del Capitolio Nacional, una tradición que se mantiene desde 1990 y que solo fue interrumpida en 2002.
De la Espriella, por su parte, ha defendido su decisión pese a la polémica. Ha señalado que no busca responder a controversias, sino honrar a quienes integran las Fuerzas Militares y la Policía con un acto simbólico fuera de la capital. Mientras tanto, el país espera la definición final. Si la Cámara de Representantes avala también la instalación militar, la posesión de Abelardo de la Espriella será recordada no solo por el cambio de gobierno, sino por el lugar inédito donde se llevará a cabo.