La publicación rechaza las acusaciones de Washington que señalan al país caribeño para intentar justificar su inclusión en el listado de patrocinadores del terrorismo con la que EEUU aprieta los resortes del bloqueo contra Cuba. El Popular hace referencia al encuentro convocado por el gobierno del presidente Donald Trump para denostar contra la izquierda y vincularla al terrorismo, con mención particular a la mayor de las Antillas. Es una mentira vieja y tiene la ventaja de que nunca necesitó probarse, señala. Fueron los Estados Unidos, y no Cuba, los que entrenaron a los ejecutores del Plan Cóndor, financiaron escuadrones de la muerte en Centroamérica y voltearon gobiernos electos desde Guatemala hasta Chile, apunta el medio uruguayo.
Consigna que el terrorismo aupado desde territorio estadounidense provocó la explosión en pleno vuelo de un avión de pasajeros de Cubana de Aviación, abatido sobre las costas de Barbados en 1976 “por hombres formados y protegidos por Washington”. El artículo suscribe que la isla antillana sigue soportando un bloqueo que la Asamblea General de la ONU condena año tras año, que encarece los alimentos, impide la llegada de medicamentos y castiga deliberadamente a una población entera para forzar un cambio de gobierno. Remarca que en el encuentro convocado por el secretario de Estado Marco Rubio, la tesis fue que la doctrina antiterrorista arrastra un “punto ciego” frente a la violencia de izquierda, y que corregirlo exige coordinación de inteligencia, restricciones de visado, persecución financiera y designaciones como organización terrorista. El de Rubio es el “vocabulario de la persecución”, suscribe.
Enfatiza que en la cita de Washington, el 16 de julio en el Departamento de Estado “no hubo una palabra sobre el terrorismo de extrema derecha, que los propios organismos de estudio estadounidenses vienen documentando hace años como la amenaza interna más persistente de ese país”. El artículo rechaza la mención a varios grupos insurgentes incluido el Movimiento Nacional de Liberación-Tupamaros. Meter en una misma lista a organizaciones de hace medio siglo y a los movimientos sociales de hoy no es un descuido, es el procedimiento, señala El Popular. Y añade: Cuando un Estado extranjero se arroga la facultad de definir qué es terrorismo político sin presentar pruebas y sin distinguir entre violencia criminal y disenso organizado, lo que está armando es un instrumento de disciplinamiento continental”.
En este contexto la publicación saluda el aniversario 73 del asalto en Cuba de la segunda fortaleza militar de la tiranía de Fulgencio Batista, el 26 de julio de 1953, motor impulsor de la Revolución cubana. Concluye que aquella gesta resulta “la convicción de que la dominación no es un destino y de que un pueblo chico, bloqueado y rodeado, puede sostener su independencia si está organizado”. Por algo Washington necesita convertir a Cuba, una y otra vez, en el origen de todos los males del continente, concluye El Popular. rc/ool