La ceremonia, en ocasión del aniversario 73 de los asaltos a los cuartes Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en el oriente cubano, tuvo lugar este sábado en la sede del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Pomasqui, parroquia rural en el norte de Quito. Los asistentes llamaron a fortalecer la solidaridad con Cuba que resiste tras más de seis décadas del cerco económico, comercial y financiero estadounidense, recrudecido actualmente con el bloque energético. La exasambleísta María Augusta Calle, que fue embajadora de Ecuador en la isla, denunció las consecuencias de la política de sanciones unilateral de Washington. Sostuvo que el bloqueo busca «destruir por hambre, enfermedad, ausencia de servicios básicos, aislamiento, pérdida de relaciones comerciales e imposibilidad de transacciones financieras» al pueblo cubano, al que definió como «el más valiente y solidario del planeta».
Calle afirmó además que los vínculos históricos entre Ecuador y Cuba «no se pueden romper con un decreto» y rechazó la decisión del Gobierno ecuatoriano de expulsar al personal diplomático cubano en marzo pasado. Milton Chamorro, en representación de la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba, recordó que los vínculos entre ambos países anteceden incluso al triunfo revolucionario de 1959 y recordó la cooperación cubana en Ecuador mediante programas de salud, alfabetización y atención a personas con discapacidad. Chamorro llamó a fortalecer la organización solidaria, impulsar nuevas brigadas hacia Cuba y ampliar las campañas de recolección de medicamentos y ayuda para enfrentar las consecuencias del bloqueo. El artista de la plástica cubano residente en Ecuador Luis Alberto Ruiz Saavedra sostuvo que, pese al bloqueo, Cuba mantiene su vocación solidaria con otros pueblos y llamó a corresponder esa ayuda con apoyo hacia su tierra natal.
Por su parte, la presidenta del GAD de Pomasqui, Irina Mora, destacó que mantener vivo el legado de la Revolución Cubana fortalece los ideales de justicia social y soberanía. La representante de la organización Unitierra, Verónica Naranjo, intervino caracterizada como Manuela Sáenz y apeló a la unidad de los pueblos latinoamericanos frente a las políticas que, según afirmó, promueven la división y el odio. Como parte de la ceremonia, María Augusta Calle impuso la medalla de la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba a la bandera de la isla. “En ocasión del 26 de julio, desde Pomasqui, un punto de este abanico latinoamericano enclavado en los Andes majestuosos, condecoramos esta bandera porque representa la dignidad de un pueblo que durante más de seis décadas ha resistido una política de asedio económico y aislamiento total”, expresó. dfm/avr