Detrás de los grandes títulos de Robert Zemeckis, en los que todo el mundo piensa suelen ser Regreso al futuro o Forrest Gump. Pero su filmografía cuenta con una película de la que no solemos acordarnos y que siempre figura en las listas de mejores títulos de ciencia ficción. Mis compañeros de Sensacine lo rescatan en una reciente recomendación: Contact, adaptación de la novela homónima de mi queridísimo Carl Sagan, protagonizada por Jodie Foster y Matthew McConaughey, y disponible ahora mismo en Netflix. La historia sigue a Ellie Arroway, científica del programa SETI que desde niña convirtió la búsqueda de vida extraterrestre en el sentido de su vida, herencia directa de un padre al que perdió con apenas nueve años.
Trabaja rastreando el cielo desde el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, hasta que el asesor científico David Drumlin le retira la financiación por considerar el proyecto una pérdida de tiempo. El excéntrico multimillonario S. R. Hadden le tiende un salvavidas y le permite seguir escuchando el universo desde el Very Large Array, en Nuevo México.
Cuatro años después llega el hallazgo que lo cambia todo: una extraña secuencia de números primos que llega desde las inmediaciones de Vega, a 26 años luz de la Tierra, y que solo puede significar una cosa. Ciencia Ficción con un pie en la realidad Carl Sagan no llegó a ver terminada su propia película: murió en diciembre de 1996, unos meses antes del estreno, después de dos años luchando contra una enfermedad de la médula ósea. Ellie Arroway, por cierto, no salió de la nada: Zemeckis y Foster se inspiraron en Jill Tarter, astrónoma real y pionera del SETI, para construir un personaje que hoy se sigue citando como referencia de rigor científico en la ficción. Visualmente la película también dejó marca, sobre todo con ese plano secuencia que retrocede en travelling hasta terminar frente a un espejo, todavía citado como un espectacular ejercicio de innovación técnica casi treinta años después.
Zemeckis y Foster se inspiraron en Jill Tarter, astrónoma real y pionera del SETI Hay un detalle que le da a la película una capa extra que en 1997 nadie podía anticipar: el propio Arecibo, el observatorio real donde Ellie escucha el cosmos, fue el mismo desde el que en 1974 la humanidad mandó su propio mensaje a las estrellas, y el que en 2020 se derrumbó por completo tras décadas de desgaste, así que hoy solo queda en pie dentro de la ficción. Puedes verla esta noche en Netflix, y si nunca te has cruzado con ella, dos horas y media dan de sobra para creer en la vida extraterrestre. Hazte hueco en el sofá: Llega el club que tu lado más fan necesitaba ¿Y tú qué opinas? ¿Has visto ya este peliculón de ciencia ficción, conoces la novela original de Sagan? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.
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