Las leyes nórdicas tienen una naturaleza algo desconcertante para el resto de Europa simplemente por diferencia cultural, aunque en su esencia recogen las costumbres de las que nacen -no en vano, la mayoría de las normas férreas que conforman una sociedad surgen de eso, las costumbres de cada país. Pero hay algunas que quedan en un cajón durante siglos sin que nadie se acuerde de derogarlas. Es el caso de un edicto promulgado en Islandia en 1615 que cuesta creer que fuera real: autorizaba a la población de la isla a perseguir, apresar, y ejecutar ciudadanos del País Vasco si se acercaban o desembarcaban en la isla, concretamente en el distrito de los Fiordos Occidentales. Afortunadamente, es de esas leyes que nadie en su sano juicio aplicaría por respeto a la vida humana, pero lo curioso es que, legalmente, estaba contemplado matar vascos en este territorio hasta hace relativamente poco.
El origen de la cacería de vascos: el Spánverjavígin Las relaciones entre España y el territorio de Islandia -en aquella época bajo control de la corona danesa- no eran tensas pero tampoco especialmente positivas. Las aguas occidentales de Europa eran el mejor territorio para la caza de ballenas, y claro, las grandes naciones costeras iban allí a faenar. Lo que ocurrió en el verano de 1615 puso de relieve una competitividad y ansia de controlar una zona de latos recursos que dio lugar al hecho que nos ocupa. En Islandia, durante 1613 y 1614, hubieron roces diplomáticos por robos de pescado seco y ganado que se atribuyeron a marineros extranjeros, lo que fue sembrando desconfianza hacia estas tripulaciones en la zona.
Y en ese verano de 1615, tres balleneros vascos tuvieron la desgracia de naufragar cerca de las costas islandesas. 80 tripulantes quedaron varados durante meses y dependiendo de lo que la población local pudiera brindarles para sobrevivir mientras intentaban construir una embarcación con la que volver al Golfo de Vizcaya. Cuando la existencia de los náufragos vascos llego a los oídos de Ari Magnússon de Ögur (comisario al frente de la provincia danesa) argumentó que los marineros vascos estaban esquilmando los recursos locales, robando, y que no tenían licencia para realizar sus actividades. Con el interés de mantener su posición como administrador de la isla, firmó el infame edicto que se conoce como el Spánverjavígin, la "matanza de los españoles" (o Baskavígin, como la rebautizaron los vascos). Este decreto permitía a la población eliminar a cualquier marinero o extranjero vasco que pusiera un pie en Islandia.
Hasta 32 balleneros vascos perdieron la vida a causa de esas persecuciones y cacerías humanas realizadas por la población. Señalar que no fue solamente un brote xenófobo amparado legalmente. En esos años la isla se encontraba bajo mínimos de recursos, a duras penas la población era autosuficiente, y 80 bocas que alimentar o con las que compartir el pan no eran pocas. Una derogación que tardaría cuatro siglos El resto de marineros consiguieron regresar o al menos salir de la isla, y es una suerte que desde entonces ese edicto no haya decidido volver a aplicarla, especialmente considerando los visitantes, comerciantes, turistas, o incluso dignatarios provenientes de España y con origen vasco que han visitado islandia en estos 400 años.
El episodio de "cacería humana" del Baskavígin seguía presente en ambos imaginarios culturales, pero por fortuna no se quiso repetir el ejemplo, aunque legalmente se contemplase el arresto y ejecución de alguien del País Vasco en todo ese tiempo. Pero en 2015, y coincidiendo con el cuadrigentésimo aniversario del "conflicto" -con presencia de descendientes de víctimas y verdugos del mismo- se reunieron en Hólmavík para cerrar la herida. Se descubrió una placa conmemorativa, y el gobierno regional revocó de forma oficial el viejo edicto, que técnicamente seguía en vigor aunque nadie lo tomara en serio desde hacía siglos. Lo sorprendente del caso no es solo que nadie, por suerte, haya querido resucitarlo (algo que difícilmente habría permitido la UE, ya que aunque Islandia no forme parte de la confederación, sí que está integrada en el Espacio Schengen).
Aún así, es un curioso caso de ley olvidada más por coherencia y humanidad que por falta de costumbre, ya que en efecto estuvo vigente hasta 2015, y si eras vasco y alguien decidía acabar contigo por estar en la isla en calidad de proscrito, pues quizás no murieses porque la gente no lo habría permitido, pero el arresto no habría estado injustificado legalmente. Imagen de portada: Xataka