En el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, el jefe de Estado reconoció a los pueblos y Gobiernos, incluyendo a dignos ciudadanos estadounidenses, que arriesgan todo para traer su carga de solidaridad y apoyo a la isla. Manifestó su agradecimiento a hombres y mujeres como los de la Flotilla Open Arms y del Convoy Nuestra América, así como a los movimientos sociales de América Latina y el Caribe que han mantenido la solidaridad con Cuba a pesar de las presiones de Washington. Valoró además las acciones de organizaciones de derechos humanos que denuncian los crímenes del bloqueo ante organismos internacionales, de grupos parlamentarios y legisladores de diversos países que condenan las sanciones ilegítimas, y de organizaciones de la sociedad civil europea que han sostenido lazos con Cuba. Díaz-Canel destacó la labor de movimientos sociales, pacifistas y antimperialistas de todo el mundo que consideran que la lucha contra el hegemonismo es también la lucha por la paz, y de organizaciones del sur global que comparten la convicción de que la soberanía no es negociable.
Expresó su gratitud especial a los gobiernos que votaron a favor de la resolución cubana contra el bloqueo y el cerco energético en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pese a las insultantes presiones del Gobierno de Estados Unidos. Asimismo agradeció a los grupos de solidaridad con Cuba que visitan la isla y estuvieron presentes en el acto, entre ellos Pastores por la Paz, la Asociación Cultural José Martí de Miami y el proyecto Marca Pasos. “Su presencia hoy aquí es un acto de coraje, porque defender a Cuba en tiempos de presión máxima significa asumir riesgos, enfrentar críticas y poner en evidencia la hipocresía de quienes predican derechos humanos pero callan ante crímenes de genocidio”, apuntó. Aunque las muestras de solidaridad han sido amplias, el jefe de Estado hizo nuevamente un llamado a la conciencia del mundo para que no se convierta en cómplice de otro genocidio. “Cada vez que una parte del mundo calla ante la agresión contra Cuba se debilita el derecho internacional. Cada vez que un gobierno acepta las sanciones ilegítimas de Estados Unidos se erosiona el principio de no intervención.
Cada vez que una empresa es presionada para abandonar sus inversiones en Cuba, o decide no hacerlas, se fortalece la dictadura económica de una sola potencia”, advirtió el mandatario. Alertó además que antes fueron Gaza, Líbano e Irán; hoy es Cuba, y mañana puede ser cualquier otra nación. El presidente recalcó que defender a Cuba de la crueldad de sus verdugos no admite espera. Defenderla con urgencia y firmeza significa cortar de raíz las ideas supremacistas, racistas, xenófobas, elitistas y excluyentes, enemigas de la libertad y de la emancipación humana.
Defender a Cuba es luchar contra el colonialismo del siglo XXI, acotó. oda/mpp