Hay historias de amor que se apagan de golpe y otras que se consumen lentamente, entre promesas incumplidas, regresos inesperados y despedidas que nunca terminan de ser definitivas. La de Daniela Alexis, mejor conocida como La Bebeshita, y Brandon Castañeda pertenece a esta segunda categoría. Después de siete años de una relación intermitente, la creadora de contenido asegura que decidió poner punto final a un vínculo que, según sus propias palabras, terminó por desgastarla. En entrevista con TVyNovelas, la influencer confirmó que ya no existe una relación sentimental entre ambos. “Lo de Brandon ya es pasado, terminamos el año pasado y no hay vuelta atrás, no hay reconciliación”, dijo con contundencia, dejando claro que, pese a compartir actualmente un espacio laboral, el romance quedó atrás.
La pareja comenzó su historia en 2018 y, desde entonces, protagonizó un constante ir y venir. Durante ese tiempo vivieron separaciones, reconciliaciones y reencuentros que incluso quedaron expuestos en distintos realities y programas de televisión. Su química siempre fue evidente, pero también las diferencias que, con el paso del tiempo, terminaron por convertirse en un patrón. Lee cada detalle de los habitantes del realtiy show de TelevisaUnivision Actualmente ambos colaboran en una sección del programa Hoy, situación que ha despertado curiosidad entre el público sobre cómo conviven después de la ruptura.
Sin embargo, Bebeshita asegura que la relación profesional ha logrado mantenerse al margen de la personal. “Sí, tenemos una sección en Hoy, pero somos profesionales realmente, hemos sabido separar ambas áreas. No tenemos una relación amorosa porque él se porta muy mal, es muy travieso, muy pillo, muy cusquito, entonces ya dije que no podía permitir que me rompiera nuevamente mi corazón, renuncio a él y solo me enfoco en la relación profesional”, explicó. Sus palabras reflejan una decisión que, asegura, tomó después de varios intentos por formalizar una relación que nunca encontró estabilidad. De acuerdo con la influencer, el problema no era la falta de cariño, sino la imposibilidad de construir un compromiso sólido. “Pues porque siguen estando en sus andanzas.
Mira, Brandon no picha ni cacha ni deja batear, o sea, no me deja estar sola ni soltera ni con nadie, entonces si salgo con él, me cela, si salgo con otro me hace un pancho, pero le digo: ‘Vamos a formalizar, pero bien, bien’, y al final se asusta, creo que no le gusta el compromiso y yo ya me harté de eso, creo que uno como mujer también tiene sus límites y sus ‘no’ negociables”, afirmó. La descripción coincide con la percepción que durante años tuvieron sus seguidores, quienes fueron testigos de una relación marcada por constantes altibajos. Ambos protagonizaron reconciliaciones públicas y nuevos distanciamientos, alimentando la expectativa de que, una vez más, volverían a darse una oportunidad. Sin embargo, Bebeshita considera que el desgaste terminó por superar al cariño. “Llevamos ocho años siendo tóxicos.
En ese tira y encoge, que sí, que no. “Vivimos como dos años bien, luego tres años de tóxicos... Entonces ya llega un punto que tantos años ya te harta, ¿no?”, respondió cuando se le preguntó si consideraba que habían vivido una relación tóxica. La influencer reconoce que el afecto permanece, pero asegura que el amor ya no existe. “Lo quiero, obviamente hay un cariño por tantos años, pero ya no lo amo. Ya me rompió mi corazón muchas veces y ya bye”, sentenció.
Con el tiempo, Brandon también inició una relación con la influencer Queen Buenrostro, un romance que terminó en medio de fuertes acusaciones públicas y un proceso legal. Queen denunció presunta violencia física y psicológica, señalamientos que Brandon ha rechazado, asegurando que la relación fue conflictiva, pero negando haber ejercido violencia física. Mientras tanto, Bebeshita ha insistido en que, aunque el cariño permanece, su prioridad ahora es proteger su estabilidad emocional. La decisión de cerrar definitivamente ese ciclo, dice, responde a la necesidad de respetar sus propios límites después de años de una relación que nunca consiguió encontrar equilibrio.