Comer más de esta cantidad de pollo a la semana aumentaría el riesgo de muerte, según un estudio

Comer más de esta cantidad de pollo a la semana aumentaría el riesgo de muerte, según un estudio

El consumo de pollo suele ser una excelente alternativa para reemplazar las carnes rojas y para obtener proteínas de calidad de forma económica y práctica. Sin embargo, abusar de su consumo puede no ser lo más recomendable. A diferencia de las carnes rojas, las carnes blancas y específicamente el consumo de pollo, ha sido poco estudiado; aunque una investigación publicada el año pasado la revista de Nutrients sugiere que consumir mucha cantidad de pollo por semana podría incrementar el riesgo de muerte. Ingesta de pollo y mortalidad El estudio en cuestión analizó datos de más de 4800 participantes italianos, mayores de 19 años, que respondieron cuestionarios sobre sus hábitos, su nivel socioeconómico, sus antecedentes personales y su nivel educativo.

Finalmente, tras relacionar las diferentes variables analizadas y la mortalidad por todas las causas y por cáncer gastrointestinal (incluido cáncer de colon, hígado, páncreas, estómago, esófago y recto) se demostró que quienes consumieron una mayor cantidad de aves de corral a la semana, en concreto más de 300 gramos semanales, presentaban una tasa de mortalidad 27% superior por todas las causas, siendo ese porcentaje mayor en los hombres, ya que ascendió al 61%. En cuanto al cáncer gastrointestinal, se observó que consumir entre 100 y 200 gramos de aves de corral por semana se asociaba con un riesgo de muerte un 65% mayor en comparación con otros tipos de cáncer, mientras que los participantes que consumían más de 300 gramos de aves de corral a la semana tenían un 127% más de probabilidades de morir por cáncer gastrointestinal, siendo este riesgo mayor en el caso de los hombres. Si bien este estudio sólo mostró asociación entre la ingesta de aves de corral y el riesgo de mortalidad, tuvo una gran reputación e impacto en la población general, ya que el pollo y otras aves son opciones muy utilizadas en reemplazo de las carnes rojas, que sabemos, deberían moderarse en la dieta habitual. De igual forma, en este estudio no se considera el método de cocción y el grado de procesamiento de las aves ingeridas.

Y los métodos de cocción a altas temperaturas como por ejemplo la parrilla, las frituras u otras, pueden dar origen a sustancias potencialmente cancerígenas como las aminas heterocíclicas o los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Asimismo, el estudio es observacional y no distingue la ingesta de pollo fresco de preparaciones o platos ultraprocesados a base de pollo. Por otro lado, un metaanálisis que incluyó un total de 22 estudios, comparó el consumo más alto con el más bajo de carnes blancas y registró una relación sólida e inversa entre el consumo de carnes blancas y mortalidad por todas las causas, registrando una relación neutra con la mortalidad y morbilidad cardiovascular. Esta conclusión contradice lo registrado en el estudio anteriormente mencionado.

Vale aclarar que en este último estudio se habla de carnes blancas en general, y no sólo de la ingesta de aves de corral. Asimismo, un metaanálisis anterior demostró que tanto la ingesta de carnes procesadas como de carnes rojas incrementaban el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular, mientras que no se encontró vínculo entre el consumo de carne total y de carnes blancas con dicho riesgo de muerte. Es decir que la relación entre la ingesta de carnes blancas, y específicamente de pollo, con un mayor riesgo de muerte, continúa siendo débil y controvertida. Cuánto pollo consumir Según el estudio italiano que encontró relación con mayor riesgo de muerte, cuanto menos se consuma carne de aves mejor.

Y se aconseja no superar los 100 gramos de aves por semana en el marco de una dieta variada, para prevenir un mayor riesgo de muerte por todas las causas y por cáncer gastrointestinal. No obstante, debemos saber que aunque a medida que se aumentaba el consumo de aves se aumentaba también el riesgo de muerte, los resultados fueron aún más pronunciados para quienes consumían grandes proporciones de carne roja, por lo que disminuir las carnes rojas y especialmente las carnes procesadas, sigue siendo la indicación por excelencia. Abusar de la ingesta de pollo tampoco es aconsejable, pero sobre todo, lo más recomendable es prestar atención a los métodos de cocción utilizados y evitar la formación de una costra tostada o las cocciones altas temperaturas como la parrilla o las frituras, o bien, los métodos de cocción que implican largos períodos de tiempo como por ejemplo, los guisados. En especial, lo que debemos intentar es reducir el consumo de carnes en general y cuando se ingieren, priorizar las carnes blancas y magras con métodos de cocción apropiados como el hervido, al vapor, en microondas o salteados rápidos y sin formación de costra tostada.

Asimismo, podemos optar por otras fuentes de proteínas de calidad como el pescado en reemplazo de las carnes de aves, y sobre todo de las carnes rojas. Y siempre que consumamos pollo, minimizar los platos procesados a base de esta carne, priorizando su ingesta en forma fresca y natural. De igual forma, podemos obtener un gran beneficio con otras fuentes de proteínas como por ejemplo los huevos, lácteos, y alimentos vegetales como las legumbres, frutos secos o granos enteros. Ir variando las fuentes proteicas de nuestra dieta resulta fundamental para cuidar la salud, y evitar los procesados es la indicación por excelencia que debemos tener en cuenta si buscamos minimizar el riesgo de muerte por todas las causas, ya que no son pocos los estudios que relacionan la ingesta de carnes procesadas con mayor riesgo de mortalidad general.

Referencias - Bonfiglio C, Tatoli R, Donghia R, Pesole PL, Giannelli G. Does Poultry Consumption Increase the Risk of Mortality for Gastrointestinal Cancers? A Preliminary Competing Risk Analysis. Nutrients. 2025; 17(8):1370. https://doi.org/10.3390/nu17081370 - Lupoli R, Vitale M, Calabrese I, Giosuè A, Riccardi G, Vaccaro O.

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