La regulación europea de la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva etapa. El Reglamento Ómnibus de IA ya está en vigor en toda la Unión Europea, después de su publicación oficial en la web de la Comisión Europea, con una serie de cambios de importante calado. El nuevo marco, denominado oficialmente Digital Omnibus on AI, cambia el calendario y algunos mecanismos de aplicación de la Ley de Inteligencia Artificial europea. Entre sus principales novedades están la ampliación de determinados plazos para los sistemas considerados de alto riesgo, nuevas posibilidades para que las empresas experimenten con inteligencia artificial bajo supervisión y una reducción de algunas cargas administrativas.
Más tiempo para aplicar reglas Una de las modificaciones con mayor impacto para las empresas afecta al calendario de aplicación de las obligaciones relacionadas con los sistemas de IA de alto riesgo. Con el nuevo marco, estas normas pasarán a aplicarse a partir del 2 de diciembre de 2027, mientras que los sistemas de inteligencia artificial integrados en determinados productos físicos, como maquinaria, juguetes o ascensores, tendrán como fecha de aplicación el 2 de agosto de 2028. El objetivo es ofrecer más margen a los fabricantes y desarrolladores para adaptar sus productos y procesos a los requisitos establecidos por la regulación europea. Ventajas para empresas El Reglamento Ómnibus también amplía algunas de las medidas de apoyo inicialmente dirigidas a las pequeñas y medianas empresas.
Determinadas obligaciones simplificadas se extienden ahora a las pequeñas empresas de mediana capitalización, lo que permite que más compañías puedan beneficiarse. Otro de los puntos destacados es el refuerzo de los espacios controlados de pruebas. La reforma amplía las posibilidades de experimentar con sistemas de IA bajo supervisión y contempla un espacio de pruebas a escala de la Unión Europea. La intención es que los desarrolladores puedan probar nuevas soluciones de forma controlada, antes de llevarlas al mercado, identificando posibles riesgos y problemas de la mano de las autoridades.
Para el ecosistema tecnológico europeo, esta medida puede ser especialmente relevante. Una de las críticas que más se ven en Europa es que las empresas emergentes pueden tener más dificultades para asumir los costes asociados al cumplimiento normativo. Menos burocracia La reforma también introduce varias modificaciones para reducir las cargas administrativas que deben afrontar las empresas. Una de ellas afecta a la alfabetización en inteligencia artificial.
El requisito previo se sustituye por un estímulo de carácter no vinculante, mientras que la Comisión Europea y los Estados miembros tendrán un papel más relevante en la promoción de conocimientos sobre IA. También desaparece la obligación de registrar determinados sistemas de inteligencia artificial exentos en la base de datos central de la Unión Europea. Además, se elimina el requisito de contar con un plan armonizado específico de seguimiento posterior a la comercialización, ofreciendo a las empresas mayor flexibilidad para cumplir sus obligaciones. Otros cambios La reforma no supone, sin embargo, una desregulación completa.
El nuevo marco mantiene y refuerza determinadas garantías relacionadas con los derechos fundamentales y la seguridad. Entre las novedades figura la prohibición de sistemas de IA destinados a generar contenido sexualmente explícito o íntimo no consensuado, así como material de abuso sexual infantil. La normativa también permite tratar determinadas categorías especiales de datos personales cuando sea necesario para detectar y corregir sesgos en los sistemas de inteligencia artificial, dentro de las condiciones establecidas por la legislación. El Reglamento también introduce cambios en la gobernanza.
La Oficina de IA de la Unión Europea amplía sus competencias de supervisión sobre determinados sistemas, incluidos algunos basados en modelos de uso general que estén integrados en grandes plataformas online y motores de búsqueda.