El baloncesto nicaragüense atraviesa uno de los mejores momentos de su historia y, para el miembro del Salón de la Fama Paúl Argüello, este crecimiento es el resultado de una transformación que combina identidad, disciplina y oportunidades para las nuevas generaciones. Durante una conversación sobre la actualidad de este deporte, Argüello compartió cinco reflexiones que ayudan a entender por qué Nicaragua vive una nueva era sobre el tabloncillo. - También te puede interesar: Andrea Pirlo queda fuera de la carrera por el puesto de seleccionador de Italia La importancia de la historia Para Argüello, el Salón de la Fama representa uno de los mayores aciertos del baloncesto nacional, al reconocer a quienes construyeron el camino. «Lo del Salón de la Fama fue una genialidad realmente… otro deporte no lo tiene, solo nosotros. Es más, el béisbol no lo tiene, partamos de ahí. Y aparentemente el béisbol sigue siendo el deporte rey en este país.» La disciplina marca la diferencia Aunque reconoce que hoy existen mejores condiciones para entrenar, considera que el éxito sigue dependiendo del trabajo extra que cada jugador esté dispuesto a realizar. «Yo terminaba de entrenar y yo me quedaba tirando solo… no te puedo decir 100, 200, 300 tiros.
Me quedaba hasta que sentía que me cansaba de hacerlo y terminaba tirando tiros libres.» El ejemplo de Norchad Omier Argüello admitió que tuvo dudas cuando Omier emigró a Miami, pero el pívot terminó demostrando que la fortaleza mental puede imponerse a cualquier obstáculo. «Norchad me tapó la boca… yo no creí que él tuviera el suficiente carácter para que esa parte [las distracciones en Miami], teniéndolo ahí, no lo perjudicara en nada. Nos demostró que todo se puede con mentalidad.» Una nueva generación El histórico jugador también destacó el impacto de Kiyomi McMiller en la selección femenina y valoró que cada vez más jóvenes tengan la posibilidad de estudiar en universidades estadounidenses gracias al baloncesto, una oportunidad que no existía en su época. «A pesar de su corta estatura, Kiyomi domina el juego con una base técnica que Argüello califica como ‘fuera de serie’. Un mensaje para el futuro Argüello concluyó recordando el consejo que recibió de su padre y que continúa guiando su filosofía de vida. «Sé bueno, no seas segundo de nadie.» Un mensaje que resume el desafío de esta generación: aprovechar el momento histórico del baloncesto nicaragüense y sostenerlo con disciplina, trabajo y mentalidad ganadora.