Qué son las novias IA que China ha tenido que prohibir porque han hecho peligrar su índice de natalidad

Qué son las novias IA que China ha tenido que prohibir porque han hecho peligrar su índice de natalidad

La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta exclusivamente ligada al trabajo, los estudios o la productividad. En China, su evolución ha llegado hasta un terreno mucho más delicado: las relaciones afectivas. Millones de usuarios han llegado a establecer vínculos emocionales con acompañantes virtuales capaces de conversar durante horas, recordar detalles personales y comportarse como una pareja. Algo similar a lo que ya se vio en la película Her, protagonizada por Joaquin Phoenix.

Ahora, Pekín quiere poner límites a este fenómeno. Las autoridades chinas han impulsado nuevas restricciones sobre los servicios de IA diseñados para crear compañía emocional o relaciones virtuales, ante el temor de que puedan generar dependencia psicológica y terminar desplazando las relaciones humanas. Eso sí, las aplicaciones destinadas a estudiar, trabajar o realizar tareas productivas quedan fuera del foco principal de estas restricciones. Qué son las novias IA Las denominadas novias IA son, en realidad, sistemas conversacionales o chatbots pensados para simular una relación afectiva.

El usuario puede interactuar con ellas mediante mensajes de texto y, en algunos casos, voz o imágenes, manteniendo conversaciones que se asemejen a las de una pareja real. La diferencia respecto a un chatbot convencional, como podría ser ChatGPT, está en el componente emocional. Estos sistemas pueden adoptar una personalidad determinada, mostrar interés por el usuario y mantener conversaciones adaptadas a sus preferencias. Algunas plataformas también incorporan memoria para recordar información compartida anteriormente, lo que permite crear una sensación de continuidad.

Es precisamente este último punto el que preocupa especialmente a los reguladores chinos. Una IA que recuerda el cumpleaños de una persona, conoce sus preocupaciones, pregunta por su trabajo o recupera conversaciones íntimas puede generar una percepción de familiaridad muy grande. Aunque el usuario sepa que está hablando con una máquina, la interacción puede terminar adquiriendo una dimensión emocional real. El problema es que estos sistemas están diseñados para ser agradables.

Una pareja virtual no discute por las tareas domésticas, no tiene días malos ni exige necesariamente el mismo nivel de compromiso que una relación humana. Para una persona que se siente sola, esto puede convertirse en un atractivo difícil de competir. La nueva regulación china busca precisamente evitar que estas herramientas lleguen a «satisfacer excesivamente» a los usuarios o fomentar una dependencia emocional, además de proteger las relaciones interpersonales en el mundo real. Y eso es precisamente lo que están regulando.

Prohibido en China China quiere que los servicios de IA cuenten con mecanismos que eviten o ayuden a reducir la dependencia. Se tiene que poder abandonar rápidamente una conversación, y deben enviarse recordatorios de que el usuario está interactuando con una máquina, además de restricciones relacionadas con la memoria emocional. El objetivo de las autoridades es evitar que la tecnología genere una especie de ilusión algorítmica, en la que el usuario perciba que existe una relación auténtica cuando, en realidad, está interactuando con un sistema diseñado para responder de una determinada manera. Como respuesta, empresas como ByteDance, Alibaba y Tencent habrían optado por retirar algunas de sus funciones, ante la dificultad de adaptarlas a la nueva normativa.

El impacto de estas decisiones ha puesto de manifiesto hasta qué punto algunas personas habían desarrollado vínculos con los modelos de IA que usan. En redes sociales chinas, especialmente en plataformas como Weibo, han aparecido testimonios de usuarios que describen la desaparición de sus parejas virtuales como una experiencia similar a una ruptura sentimental.