Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la transición energética está en los terrenos disponibles para colocar placas solares. Hace un año, la empresa Sun-Ways llegó a un acuerdo con Suiza para realizar un experimento que, por el éxito demostrado 12 meses después, bien podría considerarse como una alternativa viable para el resto de países. A falta de espacio, esta startup decidió llevar las placas fotovoltaicas hasta un tramo de 10 metros de vías de tren. Colocadas entre los raíles, encima de las traviesas, querían comprobar hasta qué punto podía resultar rentable a nivel energético utilizar esos espacios y, de paso, certificar que no supondrían ningún problema de seguridad para los trenes. 11.000 trenes después, ya tienen la respuesta.
Resultados concretos y un enorme potencial Desde la citada compañía aseguran que los objetivos energéticos y de seguridad se han alcanzado por completo, produciendo más de 16.000 kWh pese haberse enfrentado a una interrupción que, por culpa de la nieve y trabajos técnicos en las vías, redujo en un mes el tiempo que habían planteado para alcanzar la cifra. Hablamos de un tramo de apenas 100 metros que ha sido capaz de generar energía suficiente para garantizar el suministro de cuatro hogares durante todo un año. Si el sistema pudiese aprovechar los 5.320 kilómetros de vías del país, supondría generar hasta 1.000 millones de kWh al año, lo que se traduciría en el 2% del consumo eléctrico de todo el país. Suiza no es la única que ha cerrado ya acuerdos con Sun-Ways para testear su sistema.
Los 28.000 kilómetros de vías francesas pronto podrán ver hasta qué punto es una alternativa viable, y otros países como Italia y Corea del Sur tienen acuerdos similares en marcha. Tras el fracaso de la carretera solar francesa que se inauguró en 2016 y tuvo que desconectarse en 2024 por todos los problemas que generó, y la electricidad que no generó por el desgaste tras un prometedor primer año, cualquier alternativa parece una excusa más que suficiente para asomarse a ella.