La República Democrática del Congo (RDC) mantiene activa la respuesta sanitaria para contener un brote de enfermedad por el virus del Ébola que afecta a cinco provincias del país. De acuerdo con el Ministerio de Comunicación y Medios de la RDC, con datos actualizados hasta el 25 de julio de 2026, las autoridades contabilizan 3.200 casos confirmados y 1.405 fallecidos desde el inicio de la emergencia epidemiológica. El brote continúa concentrado principalmente en las provincias de Haut-Uélé, Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tshopo, donde los equipos médicos desarrollan labores de vigilancia, diagnóstico, aislamiento y seguimiento de personas que tuvieron contacto con pacientes infectados. Según el balance oficial, actualmente 773 personas permanecen bajo aislamiento o reciben atención en centros especializados, mientras que 571 pacientes han logrado recuperarse tras recibir tratamiento médico.
Sin embargo, la enfermedad mantiene una elevada tasa de letalidad, situada en 43,9%, debido al número de fallecimientos registrados. RDC enfrenta brote de ébola Las autoridades sanitarias destacan que el rastreo de contactos continúa siendo una de las principales estrategias para frenar la propagación del virus. Hasta el momento, los equipos desplegados han logrado dar seguimiento al 77,8% de las personas consideradas en riesgo; con el objetivo de detectar nuevos casos de manera temprana. La provincia de Ituri permanece como uno de los principales puntos de atención, por lo que el Gobierno congoleño reforzó la capacidad de sus laboratorios; centros médicos y brigadas epidemiológicas para responder ante posibles nuevos contagios.
Además, las instituciones mantienen campañas de información comunitaria para promover la identificación temprana de síntomas y fortalecer la colaboración ciudadana con los trabajadores sanitarios. También continúan los controles en puntos de entrada y zonas de tránsito para reducir el riesgo de expansión hacia otras regiones. El virus del Ébola puede transmitirse mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o materiales contaminados. Por ello, las autoridades insisten en la importancia del diagnóstico oportuno, el aislamiento de pacientes y la vigilancia epidemiológica.