Elon Musk anticipa un futuro sin empleos obligatorios y con ingresos universales elevados

Elon Musk anticipa un futuro sin empleos obligatorios y con ingresos universales elevados

Elon Musk imagina una economía sin escasez Elon Musk volvió a poner una fecha concreta a una de sus predicciones más ambiciosas. Durante una entrevista de aproximadamente 90 minutos con Zanny Minton Beddoes, directora de The Economist, afirmó que “el dinero no importará en 2036”. Su argumento parte de una transformación tecnológica extrema. Musk considera que la inteligencia artificial terminará realizando prácticamente cualquier tarea mejor que los seres humanos y que millones de robots humanoides asumirán buena parte del trabajo físico.

Si las máquinas llegan a producir más alimentos, viviendas, transporte, energía y servicios de los que las personas pueden consumir, el dinero perdería progresivamente su utilidad como herramienta para administrar recursos escasos. Musk describió ese escenario como una era de abundancia en la que cualquier persona podría acceder a casi todo lo que necesita. Trabajar sería una elección parecida a cultivar una huerta En el futuro imaginado por Musk, las personas no tendrían que trabajar para sobrevivir. Podrían seguir haciéndolo por interés personal, entretenimiento, prestigio o vocación, del mismo modo que alguien cultiva una huerta aunque pueda comprar alimentos en un supermercado.

Para sostener la transición, Musk ha defendido anteriormente la creación de un “ingreso alto universal”, una versión más generosa de la renta básica. Los gobiernos podrían entregar dinero directamente a los ciudadanos mientras la productividad automatizada mantiene una oferta abundante de productos. Según su razonamiento, imprimir o repartir más dinero no provocaría necesariamente inflación si la cantidad de bienes y servicios aumentara todavía más rápido. Los precios podrían incluso bajar gracias a la producción automatizada, la energía barata y la reducción del coste del trabajo.

La previsión va acompañada de otra todavía más difícil de comprobar: Musk cree que la inteligencia artificial podría superar la inteligencia combinada de toda la humanidad en unos cinco años. Producir más no significa repartir mejor La visión tiene un problema evidente. La abundancia tecnológica no garantiza que todas las personas tengan acceso a los productos generados. Las máquinas, los centros de datos, las fábricas, la energía y las materias primas seguirán teniendo propietarios.

Incluso en una economía altamente automatizada continuarían existiendo recursos limitados, como terrenos bien ubicados, minerales, agua, capacidad energética o atención sanitaria especializada . El dinero podría cambiar de forma, pero seguiría siendo necesaria alguna herramienta para decidir quién accede a aquello que no puede producirse ilimitadamente. La OCDE señala que la IA puede impulsar la productividad, aunque sus beneficios dependerán de cómo se distribuya la propiedad de la tecnología. También advierte que las ventajas salariales observadas hasta ahora se concentran con frecuencia entre trabajadores cualificados y de ingresos elevados.

Elon Musk said in a interview with The Economist: “Money won’t matter in 2036.” pic.twitter.com/5rPamPezfd Bella (@stockbella) July 26, 2026 El empleo cambiará antes de desaparecer Las investigaciones disponibles tampoco respaldan todavía la desaparición completa del trabajo. La Organización Internacional del Trabajo calcula que uno de cada cuatro empleos presenta algún grado de exposición a la IA generativa, pero considera más probable que muchas ocupaciones se transformen en lugar de ser sustituidas totalmente. El Fondo Monetario Internacional estima que cerca del 40% del empleo mundial está expuesto a la IA. En las economías avanzadas, la proporción asciende aproximadamente al 60%.

Algunas personas se beneficiarán de una mayor productividad, mientras otras podrían enfrentarse a menores salarios, menos contrataciones o desaparición de funciones. Una predicción provocadora, no un calendario económico Musk no presentó un modelo económico que demuestre que el dinero desaparecerá exactamente en 2036. Su fecha funciona más como una provocación destinada a expresar la velocidad con la que cree que avanzarán la IA y la robótica. La tecnología podría generar una abundancia desconocida y liberar a muchas personas de trabajos repetitivos.

Pero decidir quién controla esa capacidad productiva, quién recibe sus beneficios y cómo se atraviesa la transición será una cuestión política y económica, no únicamente tecnológica. El verdadero interrogante no es si los robots podrán fabricar casi todo. Es si la sociedad conseguirá repartir lo producido sin crear una concentración de riqueza todavía mayor. Fuente: Infobae.