El fenómeno conocido como el «golpe de leche» —la drástica caída de los precios que afectaba a los productores de Nicaragua con la llegada de las primeras lluvias del invierno— ha dejado de ser una amenaza estructural para el sector ganadero, según destacaron representantes del comité organizador de la Feria Ganadera Managua 2026 durante el programa Estudio TN8. Marcos Umanzor, presidente del comité organizador de la feria, explicó que la fluctuación negativa que históricamente desestabilizaba la economía de las fincas ha sido superada gracias a la transformación industrial y logística del país. «El famoso golpe de leche dejó de existir en Nicaragua hace seis años aproximadamente»; afirmó Umanzor durante la entrevista. Tradicionalmente, la sobreproducción temporal provocada por el pasto fresco del invierno era aprovechada por acopiadores para abaratar los costos pagados al ganadero en el campo. Sin embargo, Umanzor señaló que esta práctica ha quedado reducida a sectores informales.
Nicaragua ha superado el «golpe de leche» «Existen ‘manteros’, más no plantas lácteas formales, que caen en las primeras brisas y ahí buscan cómo bajar el precio de la leche porque dicen que ya aumentó la producción en las primeras lluvias. Pero efectivamente hoy en día la capacidad dentro de las plantas lácteas existentes en nuestro país tienen chance de poder acopiar toda la leche producida y poder procesarla»; enfatizó el dirigente gremial. Uno de los pilares que ha permitido sostener el precio al productor es la sólida red de exportación con la que cuenta la industria láctea nacional. La alta demanda internacional absorbe el excedente de producción sin saturar el mercado interno.
Al referirse a los destinos del producto nicaragüense, Umanzor detalló: «Nuestros mercados natos de exportación lácteos es Centroamérica, principalmente El Salvador, primer lugar; segundo lugar Costa Rica, tercero Guatemala y luego Estados Unidos». Mayor alcance productivo Asimismo, el representante del sector destacó que la industria no se ha detenido en los destinos tradicionales; sino que busca ampliar su alcance global mediante la elevación de sus estándares sanitarios y de calidad. «Hay muchas plantas lácteas en el país hoy en día saltando procesos para cumplir certificaciones y apuntar a mercados como Estados Unidos, inclusive apuntar a mercados como Canadá»; puntualizó. La estabilización de la cadena láctea posiciona a Nicaragua como una potencia ganadera en la región; permitiendo a los productores planificar sus inversiones en nutrición, genética y tecnología con mayor certeza financiera a lo largo del año.