La película “La máscara”, estrenada en 1994 y protagonizada por Jim Carrey, estuvo cerca de convertirse en una historia completamente diferente. Antes de transformarse en una de las comedias más recordadas de los años noventa, el proyecto fue concebido por New Line Cinema como una cinta de terror inspirada en el universo de Freddy Krueger. El director Chuck Russell, quien falleció recientemente a los 74 años, reveló que tuvo una fuerte lucha creativa para cambiar el rumbo de la producción. Según explicó, la idea original del estudio era adaptar al personaje de la máscara como una figura oscura y violenta, similar al famoso asesino de la saga “Pesadilla en Elm Street”.
Russell, que ya había trabajado en la tercera entrega de esa franquicia de terror en 1987, consideró que llevar la historia por ese camino podía resultar demasiado parecida a Freddy Krueger. Por ello, decidió impulsar una versión más cercana a la comedia y apostar por el talento de Jim Carrey. “Se la ponía y mataba gente. Molaba mucho”, recordó el cineasta al describir el concepto inicial basado en los cómics originales, los cuales tenían un tono mucho más sombrío y sangriento. El oscuro origen de “La máscara” La llegada de Carrey fue clave para redefinir la película.
Russell aseguró que el actor tenía la energía y capacidad para convertir al personaje de Stanley Ipkiss en una propuesta de humor físico y exagerado. En ese momento, Carrey todavía no era una gran estrella, pero el director confió en su potencial. El cambio de género convirtió a “La máscara” en un fenómeno mundial. La cinta recaudó más de 351 millones de dólares en taquilla con un presupuesto aproximado de 23 millones, además de impulsar la carrera de Carrey y presentar al público a Cameron Diaz.
Años después, la franquicia intentó continuar con “El hijo de la máscara”, una secuela que no logró repetir el éxito original. Sin embargo, los rumores sobre un posible regreso de Carrey y Diaz mantienen abierta la posibilidad de una nueva entrega.