Con la precisión de un reloj y la contundencia de un vendaval, Miriam Rodríguez y Romina Fregoso, ambas ya titulares en el oro por equipos mixto, derrotaron a Cuba, representada por Erly Cabrera y Taymara Oropeza, en un duelo que no admitió dudas. Para Cuba, el premio plateado en esta especialidad significa un avance en el bregar del badminton en la isla que afronta las vicisitudes que genera la guerra económica que libra el gobierno norteamericano contra el vecino insular. El primer set fue un monólogo de las aztecas, que firmaron un 21-9 sostenido en la agresividad del saque, arma que les aportó varios puntos y desarticuló la defensa caribeña, incluida una seguidilla de siete tantos que quebró cualquier intento de reacción. Lejos de aflojar el pulso, las mexicanas replicaron la fórmula en el segundo parcial, donde un 21-8 rubricó la superioridad, otra vez con el servicio como protagonista y marcar el ritmo de un partido de una sola dirección.
Cabrera y Oropeza, esta última oro en el individual y bronce en doble mixto, no lograron encontrar respuestas ante la presión constante y la colocación quirúrgica de sus rivales, que dominaron cada intercambio con autoridad creciente. El oro reafirma la solidez del bádminton mexicano en la región y amplía una cosecha dorada que encuentra en la dupla Rodríguez-Fregoso un símbolo de compenetración y eficacia competitiva. Más tarde, la atención se trasladará a la final de dobles masculino, donde Guatemala, con Cristopher Martínez y Jonathan Solís, retará a México, representado por Armando Gaitán y Job Castillo, en otro capítulo de la rivalidad regional. mh/blc