En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, el artista explicó que su misión principal como pintor es llevar con su proyecto en el estudio “Contra Viento y Marea”, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución, el arte a los sectores más vulnerables de la sociedad y fortalecer los lazos culturales entre La Habana y Moscú. Señaló que su interés por la pintura surgió siendo deportista, gracias a la influencia de un amigo suyo, quien lo acercó a las artes plásticas. “A partir de que estoy cursando estudios en el onceno grado nace el interés por empezar a pintar. Ya desde niño, yo siempre pintaba”, afirmó. Courent contó que el primer recuerdo que tiene como pintor es haber cruzado la escuela San Alejandro, donde comenzó a crear a partir de los 16 años. “San Alejandro me abrió muchas puertas.
Me enseñó a ver cosas que yo no veía, al menos en lo que era la parte técnica, la parte del oficio. Y también me abrió mucho la parte mental”, dijo. En cuanto a esto, subrayó la experiencia y la suerte de poder tener entre sus profesores a la destacada creadora Rocío García, quien le enseñó sobre el camino del color y la visión del arte. “Nosotros los artistas sufrimos, creamos, nos emocionamos, pero al final creo que el fin, que es esa obra que uno muestra, justifica todos esos miedos que pudimos haber pasado. Han sido buenos, malos o regulares porque el problema es comunicar.
Y si la obra comunica, ya entonces venciste el objetivo”, expresó. Consideró que transmitir y provocar emociones en los otros resulta una cualidad con la que se debe nacer, y expuso que el arte, “si tiene un sinónimo, se llama sacrificio”. Mencionó que, en medio de la situación económica por la que atraviesa el país, rescatar la espiritualidad en la sociedad y en especial en los niños, es la principal tarea de los talleres que imparte. “Yo creo que a los niños hay que darle opciones de vida. El arte es como una puerta que le estás abriendo a varias vidas.
Cuando trabajas con ellos, te das cuenta que hay diamantes en bruto, hay oro”, opinó. En cuanto a sus primeras ideas de acercar la cultura rusa, confesó que fue en el momento en que conoció a su actual esposa, ciudadana de ese país, y aludió a la influencia de los artistas Valentín Serov e Ilya Repin, vinculados al realismo, en “el oficio académico de la pintura”. Coqui enfatizó que, para fortalecer los lazos entre los pintores cubanos y de esa nación, se deben crear espacios entre ambos países para los intercambios de experiencias y criterios, y que artistas plásticos cubanos puedan exponer en Rusia, y los de allá aquí. las/wch