Marta Guzmán tras superar el cáncer de mama: “Ya no quiero perder el tiempo”

Marta Guzmán tras superar el cáncer de mama: “Ya no quiero perder el tiempo”

Después de enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida con un diagnóstico de cáncer de mama, Marta Guzmán asegura que hoy vive una etapa de gratitud, aprendizaje y nuevos proyectos, la periodista, quien recientemente recibió un reconocimiento por su trayectoria, habló con total honestidad sobre el tratamiento que continúa, la confusión que se generó en redes sociales por un estudio médico que compartió y la forma en que su enfermedad transformó su manera de ver la vida. A principios de 2026 Marta compartió en sus redes sociales que acudió a realizarse un estudio PET, publicación que provocó múltiples reacciones y desinformación, la conductora aclaró que no se trató de una recaída, sino del seguimiento médico que realiza desde que fue diagnosticada con cáncer de mama. “Parece como si fuera algo nuevo y no, recuerdo que se me detectó el tumor a finales del 2021 y empezó todo el proceso en el 2022, hay un estudio que se llama PET, así como el plástico, es medicina nuclear, y es como un escaneo para ver que no tengas cáncer en otro lado y lo hago cada año, no es algo nuevo, me dio mucha risa porque se hizo viral, siempre pongo: ‘Haciéndome mi PET, sé que todo va a salir bien, échenme buena vibra’, pero ahora puse: ‘Estaría increíble que este tipo de estudios los metieran en un checkup’, por ejemplo, que si vas a ver cómo estás del corazón, de los huesos, de todo, estaría increíble que pudieras hacértelo, y mucha gente lo tomó mal: ‘No, porque es nuclear y entonces es malo para la gente’, y pues no, es una medicina muy controlada, sí, es medicina nuclear, así se llama, pero imagínate cuántas personas detectarían oportunamente el cáncer”. También explicó que este procedimiento no está indicado para toda la población y lamentó que su costo sea inaccesible para muchas personas. “Este estudio no está indicado para personas que no han tenido cáncer, conozco gente que paga para que se lo hagan y no es barato, por eso creo que, por los costos, estaría increíble que lo incluyeran en un paquete o algo, para que la gente lo pudiera pagar, porque no es barato. A mí, afortunadamente, me lo paga mi seguro, que me sale carísimo, imaginate la gente que no tiene seguro, está fuerte, es una enfermedad que económicamente, ¿quién la aguanta?”.

Marta Guzmán recordó que el momento más duro fue escuchar la palabra cáncer y comunicar la noticia a su familia. “Claro que sentí miedo, pánico, pavor, todo me pasó por la cabeza cuando me dijeron: ‘Es cáncer’, pensaba en lo peor, era una biopsia primero, y la espera en patología se me hizo eterna y cuando me lo dicen, yo así, lo peor fue decirle a mi mamá y a mis hijos, me solté llorando muy fuerte, y les dije: ‘No se asusten porque me vean así, es algo que no sé ni por dónde explicarlo, tendré días buenos, tendré días malos’, y la verdad es que los malos fueron los menos, sí está duro, no voy a decir que no, pero como seguí trabajando, también me ayudó mucho”. Martha Guzmán asegura que nunca perdió las ganas de salir adelante. “Querer vivir, querer estar, ponerme en manos de mis doctoras y confiar en que me estaban pidiendo hacer lo que se tiene que hacer, y no lo cuestiono, me dieron toda la confianza, siempre me sentí bien, yo les preguntaba todo y todo me lo contestaban, caí en muy buenas manos, estaba muy tranquila en ese aspecto porque sabía que estaba con quien tenía que estar”. Fiel a su estilo, encontró en el humor una herramienta para enfrentar los cambios físicos que provocó el tratamiento. “Imagínate, te ponen cortisona, estaba totalmente calva, me sentía una bola de boliche, tenía un espejo cerca de mi cama, me despertaba, pero en mi sueño, dormida, no me acordaba que estaba enferma, y me paraba y pensaba: “‘Ay, ¿quién es ese señor?’, me daba unos sustos porque era yo, de repente no te reconoces y es fuerte, ya después ya me moría de la risa, porque algo que también me ayudó es mi humor negro, siempre me he reído de mí y de mis desgracias, puedo hacer una tragicomedia con mi vida, te lo puedo escribir y lloras y ríes al mismo tiempo, me reí de mí, una vez se me patinó la peluca y estaba en una junta, nadie me dijo porque les daba penita y cuando me meto al elevador con espejo y me veo, la tenía totalmente patinada, son cosas que me daban mucha risa”. Con optimismo, compartió que su tratamiento evolucionó favorablemente. “Si hay esperanza, voy así, día con día, me restan dos años más de tratamiento, primero empecé a tomar una pastillita, luego me quitaron ovarios y matriz, porque también ahí generas hormonas, eso me ayudó a que me cambiaran de medicamento, hacen una cosa que se llama terapia switch para el rollo hormonal, pero a otro nivel.

El otro lo tenía que tomar por ocho años y este me redujo el tiempo”. Marta tiene más de 30 años de carrera en los medios y todos la recordamos por su participación dando el clima en Primero noticias. Respecto a la menopausia inducida por las quimioterapias, explicó: “La menopausia me la generaron con las quimios, me la adelantaron y por edad, obviamente, ya no me regresó, una persona joven después de un rato, cuando desecha todo de la quimio, vuelven a tener sus hormonas y todo en orden, en mi caso, no fue así, ya no tengo varios, no tengo matriz, yo ya estoy fuera de ese problema”. Finalmente, aseguró que la enfermedad le enseñó a valorar su tiempo y a no permanecer en lugares donde no quiere estar. “Después de pruebas tan fuertes, ya no quiero perder el tiempo, siempre les digo: ‘No pierdan el tiempo, no queden bien’, porque muchas veces convives con gente con la que no quieres o te sientan a no sé quién, y ahí estás toda incómoda, yo ya no, si estoy incómoda, gracias, no quiero estar, perdón, me he vuelto más cínica, sí, de por sí ya era, ahora peor”.