La Cámara Inmobiliaria de Venezuela advirtió que, aunque la legislación establece con claridad cómo deben proceder las comunidades cuando un edificio sufre daños severos, la gestión de la propiedad horizontal se ha convertido en uno de los retos más complejos tras el doble terremoto que afectó al país. Teresa Borges, integrante del consejo superior del gremio, explicó que el problema no reside en la normativa, sino en la capacidad real de organización de los copropietarios en medio de la emergencia. “Las comunidades deben organizarse, y allí es donde está el desafío”, señaló. Recordó que la propiedad horizontal funciona con dos regímenes paralelos: uno de áreas comunes y otro de propiedad individual, lo que obliga a evaluar el terreno, las posibilidades de reconstrucción y, en casos extremos, la eventual venta del espacio. El documento de condominio, dijo, define el porcentaje que corresponde a cada propietario en esas áreas compartidas, y cualquier decisión debe respetar esa distribución.
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Con información de Unión Radio