China convierte un motor de hace casi 200 años en otra amenaza para el coche eléctrico europeo

China convierte un motor de hace casi 200 años en otra amenaza para el coche eléctrico europeo

Coches Eléctricos China convierte un motor de hace casi 200 años en otra amenaza para el coche eléctrico europeo Esta empresa escala la producción de motores de flujo axial, más compactos y ligeros, para camiones eléctricos, motos, barcos y robots. China acelera la producción industrial de motores de flujo axial. Rubén Leal 30/07/2026 12:30 Actualizado a 30/07/2026 12:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La batalla del coche eléctrico suele contarse a través de las baterías, la autonomía y el precio. Pero China también está moviendo ficha en otro componente decisivo: el motor. Pan-Good Power ha iniciado la producción a gran escala de motores de flujo axial en su planta de Lanxi, en la provincia china de Zhejiang, con cinco líneas automatizadas y una capacidad anual conjunta de 300.000 unidades. El dato importa porque no hablamos de un prototipo de laboratorio, sino de una tecnología que empieza a pasar a escala industrial.

Y eso cambia la conversación. El motor de flujo axial no es una idea nueva; sus principios se remontan a los primeros experimentos eléctricos del siglo XIX. La diferencia es que ahora llega en un momento en el que cada kilo, cada centímetro y cada punto de eficiencia cuentan en vehículos eléctricos, maquinaria industrial, motos, barcos y robots. Es una tecnología con 200 años de desarrollo.

Qué tiene de especial un motor de flujo axial La mayoría de motores eléctricos usados en automoción son de flujo radial. En ellos, el campo magnético trabaja de dentro hacia fuera, en una arquitectura cilíndrica muy extendida y fácil de industrializar. En un motor de flujo axial, el diseño es más parecido a un disco: el flujo magnético se mueve en paralelo al eje de rotación. Esa geometría permite fabricar motores más planos, con mayor densidad de potencia y menor volumen.

Según Pan-Good Power, sus motores de flujo axial ocupan aproximadamente la mitad de espacio y pesan un 50% menos que un motor radial convencional de potencia equivalente. Esta ventaja no es solo técnica. En un vehículo eléctrico, reducir peso puede mejorar consumo, autonomía o capacidad de carga. En un camión, puede significar más margen para transportar mercancía.

En una moto eléctrica, puede ayudar a ganar espacio para batería. Y en robótica, donde cada gramo afecta al movimiento, la densidad de potencia es un factor crítico. Permiten reducir peso y tamaño a igualdad de rendimiento. De la promesa al producto industrial La gran dificultad de los motores de flujo axial siempre ha estado en fabricarlos de forma masiva, fiable y rentable.

Pan-Good asegura que su planta de Lanxi incorpora 152 procesos por línea y un rendimiento de producción superior al 98%. Cada línea ha requerido una inversión de entre 50 y 60 millones de yuanes. La compañía también atribuye parte del avance a un desarrollo propio de acero magnético con tierras raras y a mejoras en procesos térmicos para reducir la desmagnetización a alta temperatura. Ese trabajo se ha realizado junto al Instituto de Tecnología e Ingeniería de Materiales de Ningbo, perteneciente a la Academia China de Ciencias.

El salto previo ya había llamado la atención en junio, cuando se comunicaron datos de referencia de una plataforma de altas prestaciones con 25,73 kW/kg y más de 18.000 rpm. Esas cifras no significan que todos los motores comerciales vayan a ofrecer ese rendimiento, pero sí muestran hacia dónde quiere empujar China su tecnología de propulsión eléctrica. Se pueden utilizar en diversos vehículos con claras ventajas, según el fabricante. Los camiones eléctricos son el primer gran campo de pruebas La aplicación más inmediata está en los camiones eléctricos pesados.

Según la información difundida por medios estatales chinos, estos motores pueden reducir unos 200 kilos la tara del vehículo y rebajar el consumo eléctrico entre un 5% y un 10%. En transporte pesado, esa diferencia puede ser enorme. Un camión eléctrico no compite solo por autonomía, sino por carga útil, coste por kilómetro, fiabilidad y tiempos de operación. Si el motor pesa menos y consume menos, la mejora se traduce directamente en negocio.

Pan-Good asegura que sus motores ya se emplean en más de 100 escenarios de aplicación, desde camiones eléctricos hasta motos, equipos marinos y robótica. Además, sus productos llegan ya a más de 30 países y regiones, con fuertes crecimientos en mercados como Turquía y Tailandia. Europa debería mirar más allá de la batería La lección industrial es clara. China no quiere dominar solo la batería del coche eléctrico.

También quiere controlar motores, electrónica de potencia, integración de sistemas y producción automatizada. Mientras Europa discute cómo recuperar terreno en celdas, materias primas y coches asequibles, proveedores chinos están escalando componentes que pueden marcar diferencias de coste, eficiencia y diseño. El motor de flujo axial quizá no sea la solución para todos los vehículos, pero sí encaja muy bien en aplicaciones donde el espacio y el peso son críticos. El coche eléctrico del futuro no se decidirá solo por quién fabrique la batería más barata.

También por quién consiga hacer más pequeños, ligeros y eficientes todos los componentes que la rodean. Y en esa carrera, China ya está intentando convertir una idea de hace casi dos siglos en otra ventaja industrial del siglo XXI. Temas Coches Eléctricos