Bloomberg — NextEra Energy Inc. (NEE), la mayor empresa eléctrica de Estados Unidos, se ha asociado con Brookfield Corp. (BN) para llevar a cabo un proyecto de transformación, por valor de más de US$100.000 millones, de una instalación de enriquecimiento de uranio de la Guerra Fría, actualmente cerrada, situada en Kentucky, en un complejo de centros de datos con una central eléctrica. Esta iniciativa, financiada con capital privado, incluirá la construcción de una central eléctrica de gas natural de 2 gigavatios en las instalaciones gubernamentales de Paducah, en el oeste de Kentucky, o en sus inmediaciones, así como una capacidad de almacenamiento en baterías de hasta 2,6 gigavatios, según informó el miércoles el Departamento de Energía de EE.UU. Un gigavatio equivale aproximadamente a la producción de una central nuclear tradicional y puede abastecer de electricidad a unos 750.000 hogares. Ver más: Senadores de EE.UU. instan a Apple a no comprar chips de firmas chinas vetadas El proyecto surge en un momento en que la administración Trump intenta hacer frente al aumento de la demanda eléctrica procedente de los centros de datos, que están provocando una considerable oposición política.
Si no se añade nueva capacidad eléctrica, se pondría en peligro una prioridad clave para el presidente de EE.UU., ganar la carrera de la inteligencia artificial frente a China, y se agravaría el repunte de los precios de la electricidad, lo que podría suponer un lastre político de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Existe “mucho interés” en desarrollar centros de datos y generación de energía en terrenos federales, afirmó el secretario de Energía, Chris Wright, durante una entrevista en Bloomberg Television. “Sin duda se verán más iniciativas de este tipo”, afirmó Wright en otra entrevista. “Si podemos utilizar los terrenos federales existentes para atraer inversión de capital privado con el fin de aumentar la producción energética, así como la producción en el ámbito de la inteligencia artificial y la creación de empleo, lo haremos sin descanso”. Se espera que esta inversión con financiación privada, una de las mayores de la historia de Kentucky, genere 8.000 puestos de trabajo en el sector de la construcción y 600 puestos fijos, según informó el departamento. Brookfield Asset Management Ltd. se encargará del desarrollo y la explotación del complejo de centros de datos, que ocupará parte de los extensos terrenos del Departamento de Energía, de 3.556 acres, que en su día se utilizaron para producir uranio apto para armas y combustible para reactores nucleares.
Las operaciones que utilizaban la tecnología de enriquecimiento, ahora obsoleta, conocida como “difusión gaseosa” cesaron en 2013, y el emplazamiento es ahora objeto de trabajos de descontaminación. Se prevé que la construcción finalice en 2031, según ha indicado el Departamento de Energía. Sikander Rashid, director global de Infraestructura de IA de Brookfield Asset Management, declaró en una entrevista que la empresa utilizará su Fondo Brookfield de Infraestructura de Inteligencia Artificial para financiar su parte de la inversión en el proyecto. Las acciones de Brookfield Corp. cayeron un 1,6% y las de NextEra, un 0,9%.
El proyecto, que también incluye colaboraciones con cooperativas eléctricas locales, surge en un momento en que la creciente demanda de herramientas de inteligencia artificial ha desencadenado una expansión mundial de los centros de datos. Esta expansión ha suscitado preocupación en todo Estados Unidos por el aumento de los costos del agua y la electricidad. La administración Trump ha intentado abordar estas preocupaciones de cara a las elecciones de mitad de legislatura, entre otras medidas, exigiendo a las empresas tecnológicas que se comprometan a asumir dichos costos. SoftBank Group Corp. declaró a principios de este año que un complejo de centros de datos que estaba desarrollando en otra antigua instalación de enriquecimiento del Departamento de Energía, en Ohio, podría alcanzar un valor de hasta US$500.000 millones.
Con la colaboración de Stella Mackler, Joe Mathieu y Kailey Leinz. Lea más en Bloomberg.com