Portugal aprueba impuesto sobre los beneficios extraordinarios de 33%

Portugal aprueba impuesto sobre los beneficios extraordinarios de 33%

Aplica para las empresas petroleras y de refinería que se beneficien del alza de los precios de la energía por la guerra de Irán. El gobierno de Portugal anunció ayer que había aprobado un impuesto sobre las ganancias extraordinarias de 33% que gravará los beneficios extraordinarios obtenidos en el 2026 por las empresas petroleras y de refinería que se beneficien del aumento de los precios de la energía provocado por la guerra de Irán. El Ministerio de Hacienda señaló en un comunicado que el impuesto sobre los beneficios extraordinarios se aplicaría a la parte de los beneficios de las empresas en el 2026 que supere en más de 20% los beneficios medios registrados en el 2024 y 2025. La dependencia señaló que, si bien los hogares y las empresas se han enfrentado a un fuerte aumento de los costos debido a la escalada de los precios de los combustibles fósiles, las empresas petroleras y de refinería habían generado beneficios extraordinarios “derivados exclusivamente de condiciones externas del mercado”, y no por una mejor gestión. “Por lo tanto, es justo y necesario crear un mecanismo de solidaridad mediante la tributación de parte de estos beneficios excepcionales para ayudar a financiar medidas destinadas a compensar el impacto del aumento de los precios de los combustibles en los hogares y en las empresas más vulnerables”, afirmó la entidad lusa con sede en Lisboa.

La medida también apoyará las inversiones destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y contribuirá a una economía más sostenible y resiliente, según se indicó. La introducción de esta medida recupera un impuesto similar al que Portugal impuso durante la crisis energética del 2022, desencadenada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, pero fue temporal. Han reportado ganancias importantes El impuesto afectará a todas las empresas petroleras que operan en Portugal, incluida Galp Energia, que el lunes de esta semana anunció un aumento de 45% en su beneficio neto ajustado del segundo trimestre, para ubicarse en 540 millones de euros, gracias a que la guerra en Irán impulsó los precios del crudo y los márgenes de refino, lo que llevó a la empresa a aumentar su dividendo para el 2026 en 10 por ciento. La medida se presentará ahora al Parlamento de Portugal para su aprobación definitiva, donde se espera que cuente con el apoyo de todos los partidos de la oposición.