Proyecciones del precio del dólar BCV para el segundo semestre del 2026 en Venezuela

Proyecciones del precio del dólar BCV para el segundo semestre del 2026 en Venezuela

Bloomberg Línea — ¿Hasta dónde puede llegar el dólar oficial del Banco Central de Venezuela durante el segundo semestre de 2026? La respuesta no tiene un consenso entre los economistas, pero sí un punto en común. El comportamiento del tipo de cambio dependerá menos de las intervenciones cambiarias y más de la capacidad del Estado para financiar la reconstrucción del país tras los terremotos del 24 de junio, controlar la expansión de la liquidez y mantener el flujo de divisas. Las proyecciones para el cierre del año abarcan un amplio rango.

Mientras algunos especialistas consideran posible una estabilización cercana a 800 bolívares por dólar bajo determinadas condiciones, otros advierten que el tipo de cambio podría ubicarse alrededor de 1.100 bolívares, incluso superar los 2.000 si se materializa un escenario de mayor presión fiscal. El debate ocurre en un contexto en el que el BCV aceleró el ajuste del tipo de cambio oficial, reduciendo significativamente la brecha con el mercado paralelo mediante mayores intervenciones cambiarias, una estrategia que diversos analistas consideran clave para entender la evolución reciente del mercado cambiario. Dos escenarios para el dólar Óscar Doval, presidente del Grupo Financiero RendiGroup considera prematuro proyectar un único precio del dólar al cierre de 2026 debido a la incertidumbre generada por los terremotos y las decisiones económicas que adopte el Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Antes de la emergencia, explica, el escenario contemplaba ingresos petroleros cercanos a US$25.000 millones, impulsados principalmente por mayores exportaciones de crudo.

Bajo esas condiciones, dice que el mercado cambiario podría estabilizarse alrededor de 800 bolívares por dólar, acompañado de una inflación de dos dígitos altos. Sin embargo, plantea un escenario alternativo si el gobierno no logra acceder a recursos internacionales para financiar la reconstrucción. En ese caso, un aumento del gasto público financiado con emisión monetaria sin respaldo en divisas podría llevar el tipo de cambio por encima de los 2.000 bolívares por dólar, junto con una inflación de tres dígitos. “El precio del dólar depende completamente de la oferta de divisas producto de las exportaciones petroleras y del acceso a fondos internacionales que pertenecen al país”. El nuevo escenario económico El economista Aarón Olmos, especialista en Finanzas de Empresas, coincide en que el terremoto modificó por completo las perspectivas económicas para Venezuela.

Apunta a que el costo de la reconstrucción supera ampliamente la capacidad financiera del Estado. Mientras el presupuesto nacional para 2026 ronda los US$19.900 millones, distintas estimaciones internacionales ubican las necesidades de recuperación entre US$15.000 millones y US$37.000 millones, una magnitud que obligará al país a buscar nuevas fuentes de financiamiento. En ese contexto, Olmos estima que el dólar oficial podría cerrar el año alrededor de 1.100 bolívares, siempre que el ejecutivo mantenga la actual velocidad de depreciación del tipo de cambio. Su proyección se basa en una combinación de factores monetarios entre una fuerte expansión de la liquidez, una inflación acelerada y un aumento sostenido del tipo de cambio oficial durante los últimos doce meses.

Más liquidez y más presión Aunque el BCV incrementó significativamente las intervenciones cambiarias durante 2026, Olmos considera que estas han perdido capacidad para contener la demanda de divisas. Según explica, el problema no radica únicamente en la cantidad de dólares que vende el Banco Central, sino en la velocidad con la que crece la liquidez monetaria. “Las intervenciones del Banco Central, por más monto que se esté colocando, no son efectivas. Mientras siga aumentando la liquidez y el bolívar continúe perdiendo poder adquisitivo, los excedentes terminarán presionando la demanda de dólares”, afirma. Para Doval, la variable determinante también está relacionada con el equilibrio entre gasto público y disponibilidad de divisas.

Advierte que una expansión del gasto sin respaldo en ingresos externos aumentaría las presiones devaluatorias e inflacionarias. ¿Menor brecha cambiaria significa mayor estabilidad? Uno de los cambios más visibles durante las últimas semanas ha sido la reducción de la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo, producto del ajuste acelerado de la tasa oficial. Para Doval, este proceso contribuye a disminuir los incentivos al arbitraje y reduce parte de la presión cambiaria, aunque advierte que no será suficiente sin una mayor oferta de divisas y disciplina fiscal. Olmos mantiene una visión más cautelosa.

Considera que la reducción de la brecha responde principalmente a una depreciación más rápida del tipo de cambio oficial y no necesariamente a una mejora de los fundamentos económicos. “Lejos de hablar de estabilidad, seguimos en un escenario de inestabilidad muy complejo”, señala. ¿Qué esperar para el segundo semestre? Aunque las cifras proyectadas difieren, ambos economistas coinciden en que el desempeño del dólar BCV durante el resto de 2026 dependerá de cuatro variables principales: - La capacidad del Gobierno para financiar la reconstrucción sin recurrir a una expansión excesiva de la liquidez. - La evolución de los ingresos petroleros y la disponibilidad de divisas. - El ritmo de las intervenciones cambiarias del BCV. - El comportamiento de la inflación y del gasto público. Más que un valor puntual, las proyecciones reflejan distintos escenarios para una economía que enfrenta uno de los mayores desafíos fiscales y monetarios de los últimos años. El consenso entre los analistas es que, mientras persistan esas presiones, el mercado cambiario seguirá condicionado por factores internos más que por la propia política de intervención del Banco Central.