Ahora que el problema no es la autonomía, la batería de estado sólido se enfrenta a su prueba más difícil

Ahora que el problema no es la autonomía, la batería de estado sólido se enfrenta a su prueba más difícil

Coches Eléctricos Ahora que el problema no es la autonomía, la batería de estado sólido se enfrenta a su prueba más difícil Factorial y SK On estudiarán si las baterías de estado sólido pueden producirse en líneas actuales de ion-litio, el gran obstáculo para llevarlas al coche eléctrico real. Factorial trabaja en baterías de estado sólido para vehículos eléctricos. Rubén Leal 31/07/2026 11:30 Actualizado a 31/07/2026 11:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La batería de estado sólido lleva años presentada como el gran salto del coche eléctrico: más autonomía, más seguridad, cargas más rápidas y menor peso. Pero la pregunta que empieza a importar de verdad no es si funciona en una celda de prueba o en un prototipo. La pregunta decisiva es otra: ¿puede fabricarse en masa sin construir una industria completamente nueva alrededor? Factorial Energy y SK On acaban de firmar un memorando de entendimiento para explorar precisamente eso.

La start-up estadounidense quiere evaluar si su tecnología de estado sólido puede integrarse en la infraestructura de fabricación de baterías de ion-litio que ya existe. Y ahí está la clave: una batería revolucionaria solo cambia el mercado si puede producirse a escala, con costes razonables y calidad repetible. La producción en masa es ahora el objetivo. SK On entra donde más duele: la producción SK On no es un socio menor.

El fabricante surcoreano suministra baterías a marcas como Hyundai, Kia, Ford, Volkswagen y Ferrari, y cuenta con más de 200 GWh de capacidad anual de producción en todo el mundo. Aproximadamente la mitad está instalada en Estados Unidos. Para Factorial, ese músculo industrial puede ser más importante que otro récord de autonomía. La compañía defiende que su tecnología FEST es en gran parte compatible con procesos actuales de fabricación de baterías de litio.

Según Factorial, su enfoque es un 80% adaptable a líneas existentes, lo que permitiría reducir inversiones, acortar tiempos y evitar el gran bloqueo de muchas tecnologías prometedoras: pasar del laboratorio a la fábrica. Las baterías de estado sólido funcionan, pero necesitan algo más importante. La promesa ya se está probando en coches reales Factorial no llega a esta fase solo con teoría. Mercedes-Benz ya ha probado un EQS modificado con celdas de estado sólido de la compañía y anunció más de 1.200 kilómetros de recorrido con una sola carga.

Stellantis, por su parte, ha integrado la tecnología FEST en un Dodge Charger Daytona de desarrollo para iniciar pruebas reales en carretera. También se han comunicado datos técnicos relevantes: celdas de 375 Wh/kg, carga del 15% al 90% en 18 minutos y funcionamiento en un rango de temperaturas entre -30 ºC y 45 ºC. Son cifras que explican por qué tantos fabricantes siguen persiguiendo esta química. Pero esos datos no eliminan el problema principal.

Una cosa es fabricar celdas avanzadas en cantidades limitadas y otra muy distinta producir millones de unidades con el mismo nivel de calidad, seguridad y coste. Se han logrado recorrer 1.200 km de autonomía con una carga. El cuello de botella de la batería milagrosa Las baterías de estado sólido prometen sustituir el electrolito líquido inflamable por materiales sólidos, lo que puede mejorar seguridad y densidad energética. En teoría, eso permite coches con más autonomía sin baterías más grandes, o baterías más pequeñas para mantener la misma autonomía.

El reto es que estas celdas son difíciles de fabricar sin defectos. Interfaces, presión interna, materiales, estabilidad térmica, escalado, control de calidad y costes convierten la producción masiva en un desafío enorme. Por eso el acuerdo con SK On es relevante. No garantiza que Factorial vaya a lograr la industrialización, pero cambia el foco hacia la pregunta correcta.

La carrera ya no consiste solo en demostrar que la batería funciona. Consiste en demostrar que puede salir de una línea de producción una y otra vez. El coche eléctrico necesita fábricas, no solo titulares El memorando entre Factorial y SK On no es vinculante, así que ninguna de las dos compañías está obligada todavía a llegar a un acuerdo definitivo. Pero sí marca una dirección: las baterías de estado sólido entran en una fase menos espectacular y mucho más importante.

El comprador no verá esta tecnología mañana en un coche barato. Antes hacen falta validaciones, fábricas, controles de calidad, contratos de suministro y costes competitivos. Pero si Factorial consigue aprovechar parte de las líneas actuales de ion-litio, la llegada al mercado podría ser menos traumática. La batería de estado sólido sigue siendo una promesa.

La diferencia es que ahora esa promesa empieza a enfrentarse a la única prueba que realmente importa: producirse en masa. Temas baterias de estado solido Coches Eléctricos