Conseguir un electricista o un carpintero es casi imposible. El problema es que están todos construyendo centros de datos de IA, según el New York Times

Conseguir un electricista o un carpintero es casi imposible. El problema es que están todos construyendo centros de datos de IA, según el New York Times

Para un país que cuenta con una tercera parte de todos los centros de datos del mundo, cada vez está más claro que Estados Unidos no tiene la infraestructura de trabajadores de cuello azul para sostener ese ritmo. Faltan electricistas, carpinteros, soldadores y más mano de obra que, según recoge el New York Times, ha vaciado el mercado de este tipo de trabajos. La respuesta de empresas como Google o Meta, las primeras interesadas en encontrar trabajadores suficientes en una bolsa que no da para más, ha sido crear sus propios programas de formación para reclutar a jóvenes que acaban de salir del instituto y formarlos para poder ayudar en la construcción de sus centros de datos. El problema, tal y como ocurre en España, es que formar no basta.

Conseguir un electricista o un carpintero es casi imposible El drama de los carpinteros y electricistas al que se enfrenta Estados Unidos con sus centros de datos no difiere mucho del que vivimos aquí en España. Allí, según datos del portal Indeed, los empleos de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan un 42% más que en otros sectores, así que su mano de obra ha entrado en una vorágine mercenaria en la que los trabajadores saltan de una empresa a otra cada dos por tres en busca de sueldos y pagos más altos. Con empresas que ofrecen trabajos con turnos de 10 horas y siete días a la semana, luchar por mejores condiciones se ha vuelto la regla cuando antes era la excepción. El problema no es ese, claro, ya tocaba, el problema es que cuando se termine esa fiebre del oro sin haber pasado por un periodo de estabilidad, muchos de esos jóvenes que ahora saltan a ese tipo de trabajos se encontrarán con condiciones y pagos mucho peores por una cuestión de oferta y demanda.

En el caso de España, el problema no está solo en los centros de datos, que también, sino en un relevo generacional que nunca se produjo y en el que ahora los trabajadores con esa formación han elevado sus peticiones hasta límites que el ciudadano promedio no puede llegar a permitirse. Sumemos ahí la competencia irregular que no cumple con la normativa y ya tenemos la tormenta perfecta. Con listas de esperas cada vez más grandes, el problema según algunos profesionales no es que no haya suficientes trabajadores, sino que las condiciones que se piden o se evitan se agarran a una irregularidad y economía sumergida con la que no todos casan. Vamos, que muchas de esas listas de esperas se reducen a gente que no quiere trabajar en una empresa que no vaya a pagarle en negro.

Imagen | Antto29 en Midjourney