EEUU quiere combatir los tiroteos escolares con drones que ciegan, rocían gas pimienta y embisten

EEUU quiere combatir los tiroteos escolares con drones que ciegan, rocían gas pimienta y embisten

Varias escuelas de Estados Unidos comenzarán el próximo curso con una medida de seguridad difícil de imaginar en cualquier otro país: cajas blindadas que almacenan drones equipados con luces estroboscópicas, sirenas, gel de pimienta y sistemas para embestir a un atacante. Los dispositivos forman parte de Campus Guardian Angel, un sistema desarrollado por Mithril Defense, una empresa con sede en Austin, Texas. Al menos nueve centros educativos participarán inicialmente: tres en Florida, cinco en Georgia y uno en Colorado. Su objetivo no es sustituir a la policía, sino ganar tiempo durante los primeros minutos de un tiroteo.

La compañía asegura que puede desplegar los drones y dirigirlos hacia una amenaza en aproximadamente 15 segundos, aunque esta cifra procede de simulaciones controladas y no de una emergencia real. Sirenas, luces y ataques a casi 100 km/h Cuando un profesor pulse un botón de pánico o active una aplicación, operadores profesionales de Mithril Defense recibirán la alerta desde su centro de control en Austin. Los drones no funcionan de manera autónoma : serán pilotados remotamente con ayuda de las cámaras y los planos digitales de la escuela. Los dispositivos pueden alcanzar aproximadamente 60 millas por hora, unos 97 km/h.

Están diseñados para desorientar al atacante con destellos y sonidos, dispararle gel de pimienta o embestirlo directamente. Algunos modelos también incorporan una pieza metálica con la que pueden romper ventanas que no sean antibalas. © Campus Guardian Angel Youtube. La empresa sostiene que los primeros 120 segundos de un ataque son especialmente importantes y que sus drones podrían mantener ocupado al tirador hasta que lleguen los agentes. Esa afirmación, sin embargo, forma parte del argumento comercial de Mithril y no demuestra que el sistema vaya a funcionar igual en un escenario real.

Florida destinó inicialmente 557.000 dólares a pruebas en distritos de Broward, Leon y Volusia. Posteriormente aprobó otros 564.000 dólares para extender el programa. Georgia, por su parte, reservó alrededor de 550.000 dólares para cinco escuelas, mientras que el centro de Colorado financiará su instalación con recursos propios. Muchas dudas dentro de los pasillos El sistema presenta varios problemas evidentes.

Los drones dependen de las comunicaciones del edificio y necesitan que determinadas puertas estén abiertas para avanzar. Esto puede entrar en conflicto con los protocolos de confinamiento , que normalmente ordenan cerrar y bloquear las aulas. También existe el riesgo de que un operador remoto confunda al agresor con un estudiante, un profesor o un policía. Una falsa alarma podría desplegar en una escuela llena de menores dispositivos capaces de lanzar sustancias irritantes y chocar a gran velocidad.

Los propios promotores señalan que no deberían activarse ante una pelea común entre estudiantes. Sin embargo, situaciones ambiguas —como un alumno mostrando un cuchillo— obligarían a un operador situado a cientos o miles de kilómetros a tomar una decisión en cuestión de segundos. Además, ninguna de estas aeronaves ha intervenido hasta ahora en un tiroteo escolar real. Solo se han probado en entrenamientos y demostraciones preparadas junto con fuerzas de seguridad.

No es la primera vez que alguien lo intenta En 2022, Axon, la empresa conocida por fabricar las pistolas eléctricas Taser, propuso desarrollar drones equipados con armas de electrochoque para responder a tiroteos. Nueve miembros de su comité de ética dimitieron después de que la compañía anunciara el proyecto, preocupados por el posible uso contra personas inocentes y comunidades excesivamente vigiladas. Axon terminó suspendiendo temporalmente la iniciativa. Los nuevos drones de Mithril Defense utilizan sistemas considerados no letales, pero recuperan buena parte de aquella idea.

Sus defensores creen que podrían reducir víctimas durante los minutos anteriores a la llegada de la policía. Sus críticos responden que el dinero debería dirigirse a prevenir los ataques, controlar los accesos y mejorar los protocolos existentes. La pregunta todavía no tiene respuesta: si una emergencia real convierte estos drones en auténticos “ángeles de la guardia” o en otra fuente de peligro dentro de una escuela. Fuente: Xataka.