Bloomberg — Google, de Alphabet Inc. (GOOGL), anunció el viernes que retirará su nueva función de generación de imágenes mediante inteligencia artificial en Google Earth porque algunas personas la estaban utilizando para crear imágenes satelitales alteradas que parecían violar las políticas de la compañía. La herramienta, que Google presentó el jueves, permitía a los usuarios crear escenas aéreas fotorrealistas a partir de indicaciones de texto. Recientemente, algunos observadores expresaron su preocupación por el hecho de que estas imágenes falsas pudieran confundirse con las auténticas. En una publicación en X, la empresa afirmó que va a retirar la función para implementar medidas de control más estrictas, y que ninguna de las imágenes generadas por IA apareció en la plataforma principal de Google Earth.
El jueves, el investigador holandés especializado en inteligencia Henk van Ess expresó su preocupación por la forma en que personas malintencionadas podrían utilizar esta función de Google Earth. En una entrada de blog titulada ‘Cómo construir una central nuclear en Irán’, Van Ess advirtió de que los paisajes generados por IA, cada vez más realistas, podrían complicar el trabajo de periodistas, investigadores y verificadores de datos, al dificultar la distinción entre imágenes auténticas y escenas fabricadas. Un portavoz de Google respondió a una solicitud de comentarios remitiéndose al comunicado que la empresa había publicado en X. La empresa ha invertido miles de millones en inteligencia artificial en los últimos años.
Al mismo tiempo, ha ido incorporando la IA generativa en todos sus productos, incluidos Search, Workspace, Maps y Google Earth, en un esfuerzo por mantenerse al día con la competencia y demostrar a los inversores que su inversión en IA se traducirá en nuevos ingresos y en una mayor participación de los usuarios. La reacción negativa ante las imágenes satelitales generadas por IA pone de relieve el desafío que supone el despliegue de herramientas de IA cada vez más potentes, con el consiguiente riesgo de mal uso. Lea más en Bloomberg.com