'Mother Mary' es una obra críptica y visualmente espectacular. Tristemente, su constante exceso acaba por causar una fatiga de la que es imposible salir

'Mother Mary' es una obra críptica y visualmente espectacular. Tristemente, su constante exceso acaba por causar una fatiga de la que es imposible salir

Nadie, a estas alturas, duda del poder visual de David Lowery. Más allá de sus incursiones en el mainstream, el director ha mostrado un estilo propio intachable gracias a películas como 'A ghost story' , 'El caballero verde' o 'The old man & the gun' . Y, por supuesto, después de hacer 'Peter Pan y Wendy' y 'Star Wars: Tripulación Perdida' , Lowery sentía ganas de romper con todo haciendo su obra más críptica, vistosa, espectacular y, por qué no decirlo, pedante , hasta ahora: 'Mother Mary'. A new low(ery) Visualmente, 'Mother Mary' es un triunfo increíble.

A nivel cromático, fotografía y de composición de planos, se convierte en una película fascinante con la que quedarse embobado y que culmina en una confrontación fascinante, fantasmal y arrebatadora que demuestra que el núcleo de la película, escondido entre palabrería y laberintos emocionales, es realmente tan simple como eficaz. En este sentido, los que busquen un bello envoltorio o prioricen la forma por encima del contenido, van a gozar de lo lindo con lo nuevo de Lowery. Sin embargo, debo reconocer que no pude entrar en la propuesta de la película, conscientemente rocambolesca, pedante, repetitiva y excesivamente dialogada . Claramente, al director la historia es lo que menos le interesa de esta propuesta entre amistades (acaso algo más), música, rencores pasados y vestidos, y decide meterse en un embrollo del que sale con gracia y estilo.

El problema es que, hasta llegar a ese momento de eclosión, el camino acaba dejando exhausto al más pintado. En Espinof ‘El caballero verde’: A24 convierte la leyenda artúrica en un abrumador ejercicio estético de precisión disponible en Amazon Pero en su abrumador caleidoscopio, 'Mother Mary' sale también victoriosa gracias a una Anne Hathaway que se torna en una perfecta estrella de pop a ritmo de Charli XCX y con el estilo de Taylor Swift. El punto álgido de este espectáculo se lo lleva una espectacular secuencia de baile donde se nos niega escuchar la posible mejor canción de la historia de la música , que tan solo podemos intuir en una frustración muy bien manejada Eso sí, ojalá se hubiera aprovechado más esta espectacular metamorfosis de la actriz para, quizá, poder evitar la frialdad desmesurada entre su personaje y el de Michaela Coel: ambas están fantásticas, creen en su texto, son actrices en su mejor momento de forma ... Y, al mismo tiempo, dentro de su hermetismo, no saltan las chispas que Lowery busca.

El diablo viste de Lowery Celebro que cineastas como este no bajen el nivel para adaptarse al gran público y que hagan exactamente la película que quieren, pero lo cierto es que 'Mother Mary' se muestra cabezota y obtusa, hasta un punto que dividirá brutalmente a la audiencia . Unos apreciarán que no acabe de ser concreta en lo que busca y se pierda y regodee en su propia magia, mientras que otros se desesperarán pretendiendo que vaya al grano dejándose de querer tanto. Es preciosa, sí, pero imposible de aprehender. Es poderosa, claro, pero a riesgo de caer en el tedio.

Tú eliges. Personalmente, aunque estaba deseando entrar en sus fauces y acabar devorado por el imaginario visual de su director, acabé resoplando por culpa de una prepotencia desmedida, dejando mucho a deber tanto a Madonna como al 'Vox Lux' de Brady Corbet, pero sin un ápice de autocrítica. Es, por así decirlo, como estar obligado a comer un helado increíble durante dos horas : los primeros mordiscos serán apasionantes y querrás más, pero hacia la hora solo querrás llegar a casa para comerte una ensalada. 'Mother Mary' siempre está arriba, ya sea mediante sus trucos de cámara o mediante sus esperpénticos diálogos, y tanta intensidad acaba por cansar rápido. Pese a no ser su mayor fan, aprecio que 'Mother Mary' exista.

En tiempos de corrección y minimalismo necesitamos cineastas que pequen de grandilocuencia, y Lowery sabe explotarlo al máximo con planos imposibles, efectos visuales que no habías visto hasta ahora, una trama que se pierde en sí misma y dos personajes que podrían ser fascinantes pero no pueden evitar caer en una antipática frialdad. Ojalá Lowery siga haciendo lo que le da la gana durante mucho tiempo, porque puede que esta película no me haya gustado, pero la obra de un valiente siempre es digna de ver. En Espinof | 19 cortometrajes de grandes directores como Nolan, Aronofsky o Scorsese, que puedes ver en streaming En Espinof | Las mejores películas de 2026