Rafael Oropeza vivió terremotos de Venezuela y convirtió el miedo en acción: “Fue traumático”

Rafael Oropeza vivió terremotos de Venezuela y convirtió el miedo en acción: “Fue traumático”

El 24 de junio quedó marcado para siempre en la vida de Rafael Oropeza. Ese día, el actor y conductor venezolano se encontraba en Caracas realizando unos trámites personales cuando los terremotos sacudieron la capital de su país. Mientras miles de personas buscaban ponerse a salvo, él tomó su teléfono para documentar en sus redes sociales lo que estaban viviendo sus compatriotas: edificios dañados, calles llenas de incertidumbre y el dolor de una nación sorprendida por una tragedia que todavía deja profundas heridas. Hoy, al recordar esos momentos, reconoce que aún le cuesta hablar del tema.

Sin embargo, más que detenerse en el miedo que sintió, prefiere aprovechar cada entrevista para insistir en que Venezuela sigue necesitando ayuda. Ese llamado se ha convertido en una misión personal. En conversación con TVyNovelas, Rafael comparte el trauma que le dejó aquella experiencia, pero también explica por qué decidió transformar esa vivencia en un compromiso permanente con su gente. “La verdad es que yo estaba haciendo algunos trámites para vender un departamento que tengo en Caracas, pero obviamente los planes quedaron frustrados porque no los pude concretar”. El venezolano se hospedaba en un Airbnb ubicado en Los Palos Grandes, una de las zonas más afectadas de la capital.

Estaba acompañado por dos amigos cuando todo comenzó. “Antes de que empezaran los movimientos se fue la luz y cuando se fue la luz comenzaron los movimientos en el piso. Creo que viviendo en México y en El Salvador ya sé cómo es un temblor, pero cuando vi la forma en que se estaba moviendo el techo de la cocina y escuché cómo crujían las paredes entendí que esto era diferente”. Aunque ya había experimentado sismos en otros países, asegura que nunca había sentido uno con esa intensidad. “Nosotros, como venezolanos, no tenemos esa cultura de saber qué hacer. Te lo digo personalmente: me quedé paralizado, aun viviendo en México, fue tan fuerte que me quedé paralizado.

La verdad es que no supe qué hacer”. Cuando el movimiento terminó, los tres bajaron corriendo del edificio. “Fue muy traumático. Cuando agarré mi coche para salir vi que los edificios que estaban atrás se habían derrumbado. Hasta ahorita sigue siendo un tema que me mueve mucho porque fue muy impresionante”.

Al día siguiente, recorrió Caracas para conocer la magnitud de los daños y revisar el departamento que había viajado a vender. “Afortunadamente mi familia está bien. Mi propiedad tuvo daños superficiales, pero lo más sorprendente fue ver cómo estaba la ciudad. Ver que a una cuadra de donde yo estaba se cayó un edificio fue muy fuerte”. Aquellas imágenes continúan presentes en su memoria. “Creo que a todos nos quedó un trauma, además de una tristeza profunda por todo lo que uno sigue viendo en redes sociales”.

Su vuelo fue reprogramado y permaneció más tiempo del previsto en Venezuela. Eso le permitió constatar de cerca la desesperación de cientos de familias que buscaban noticias de sus seres queridos y comenzaban a organizarse para salir adelante. Desde sus redes sociales mostró parte de esa realidad para que el mundo conociera la dimensión de la tragedia y no dejara de mirar hacia su país. Una vez que logró salir de Venezuela, el terremoto siguió acompañándolo. “Descargué una aplicación que avisa de los terremotos porque allá no tenemos un sistema de alertas como en otros países.

Cada vez que veo que se enciende la pantalla del teléfono para avisar de un temblor me quedo con ese temor de volver a vivir lo que pasó”. Pero si algo le duele más que el miedo es ver sufrir a quienes siguen en Venezuela. “Es horrible. Me cuesta hablar del tema sin que me den ganas de llorar. Veo a mi familia muy afectada.

Llamo a mi abuela y todos siguen muy nerviosos. Cada réplica vuelve a despertar el miedo”. Las noticias que llegan desde su país lo conmueven todos los días. “Me conmovió muchísimo la historia de un niño que encontraron muerto después de 15 días, pero lo que más me duele es saber que todavía hay pequeños que no han sido localizados. Hay más cuerpos bajo los escombros que personas rescatadas y eso me preocupa muchísimo”.

Por eso decidió pasar de las palabras a los hechos. Desde El Salvador, donde también desarrolla parte de su carrera profesional, impulsó una campaña de ayuda junto con la empresa de representación de talentos con la que trabaja y en alianza con Rotary Club, para reunir víveres, medicamentos e insumos destinados a las zonas afectadas. “Hicimos una fundación para recaudar fondos. La primera carga salió en un vuelo humanitario, pero ahorita tuvimos que detener la recolección porque el depósito ya está lleno y no tenemos cómo enviar más ayuda”. Lejos de desanimarse, considera que ahora es cuando más falta hace la solidaridad. “Ahorita es cuando necesitan más ayuda que nunca.

Los primeros días todos mandamos agua y medicinas, pero hoy hay muchísimas personas sin hogar. Podemos seguir con nuestra vida, pero un mes después no olvidarnos de lo que está pasando”. Su compromiso también se refleja en las redes sociales, donde continúa compartiendo información para mantener visible la situación que atraviesa Venezuela. “Quiero que la gente no deje de hablar del tema”, comenta convencido de que, cuando las cámaras dejan de apuntar hacia la tragedia, comienza uno de los momentos más difíciles para quienes perdieron todo. El actor reconoce que, como figura pública, también enfrentó un conflicto emocional. “Trabajo con redes sociales y me daba miedo publicar porque pensaba que la gente podía creer que no me dolía mi país.

Al mismo tiempo tenía clientes preguntándome por qué no había subido contenido. Es una línea muy delgada”. Después comprendió que podía seguir trabajando sin dejar de apoyar la causa que hoy ocupa buena parte de su tiempo. “Hay que seguir porque es nuestro trabajo, pero también recordar que no podemos desprendernos del llamado a ayudar. Hoy más que nunca necesitan que no los olvidemos”.

Porque, como él mismo insiste, la tragedia no termina cuando deja de ser noticia. Y mientras haya personas que necesiten ayuda, él no piensa dejar de alzar la voz por su país.