África se prepara para colocar por primera vez un instrumento científico diseñado y construido en el continente sobre la superficie lunar. El proyecto Africa2Moon viajará como carga internacional de la misión china Chang’e-8, cuyo lanzamiento está previsto para alrededor de 2029. El experimento estará formado por tres estructuras esféricas conocidas como BALLS, siglas de Bounced African Low Lunar Spheres. Cada una llevará pequeñas antenas capaces de detectar señales de radio de menos de 20 megahercios, una región del espectro que apenas puede estudiarse desde la superficie terrestre.
Las tres unidades serán desplegadas a decenas de metros de distancia y trabajarán conjuntamente como un pequeño radiotelescopio. Las señales captadas se enviarán primero a una unidad instalada en el módulo de aterrizaje chino y posteriormente serán retransmitidas a la Tierra para su análisis. © Bizna TV Youtube. Tres antenas en el polo sur lunar China seleccionó Africa2Moon en abril de 2025 como una de las cargas internacionales que viajarán en Chang’e-8. La misión aterrizará en el lado visible de la región del polo sur lunar , uno de los principales objetivos de la actual carrera espacial por la posible presencia de hielo de agua dentro de cráteres permanentemente sombreados.
Las BALLS están formadas por anillos metálicos entrelazados que protegen las antenas y los componentes electrónicos. En su interior incorporan paneles solares orientados en direcciones opuestas, una configuración pensada para que puedan seguir generando energía independientemente de cómo queden apoyadas después del despliegue. Los modelos estructurales y funcionales fueron fabricados por equipos de Petrawell, la Universidad de KwaZulu-Natal y la Universidad de Stellenbosch. Los prototipos fueron ensamblados en abril de 2026, mientras que el modelo definitivo debería ser entregado al equipo chino a finales de 2027.
Escuchar lo que la Tierra mantiene oculto La radioastronomía permite estudiar el universo mediante las ondas de radio emitidas por estrellas, galaxias, planetas y otros fenómenos. Sin embargo, la ionosfera terrestre bloquea o distorsiona las frecuencias más bajas, mientras que las telecomunicaciones humanas generan una intensa contaminación radioeléctrica. La Luna no posee una atmósfera significativa, por lo que ofrece mejores condiciones para explorar este tramo prácticamente desconocido del espectro. Las tres antenas de Africa2Moon intentarán caracterizar señales procedentes del fondo galáctico, el Sol y la Tierra, además de comprobar cómo puede operar una red distribuida sobre otro mundo.
Esta primera misión será principalmente un demostrador tecnológico. Con solo tres antenas separadas por unas decenas de metros, no tendrá el alcance necesario para convertirse inmediatamente en un gran observatorio dedicado a los orígenes del universo. Su importancia estará en demostrar que la tecnología africana puede sobrevivir al lanzamiento, al vacío, a la radiación y a las temperaturas extremas de la superficie lunar. El verdadero objetivo está en la cara oculta El plan a largo plazo es mucho más ambicioso.
Africa2Moon quiere instalar en una futura misión 55 antenas en la cara oculta de la Luna, una por cada país africano. Esta región permanece protegida de gran parte de las emisiones de radio procedentes de la Tierra. Durante la noche lunar también queda aislada temporalmente de la actividad del Sol, convirtiéndose en uno de los lugares radioeléctricamente más silenciosos de las proximidades terrestres. Esa segunda misión todavía no tiene fecha ni transporte asegurados.
También utilizaría antenas más grandes, plegables y capaces de desplegarse con mayor separación para formar un observatorio mucho más sensible. Africa2Moon está liderada por la Foundation for Space Development Africa y reúne a especialistas e instituciones de Sudáfrica, Kenia, Ghana, Botsuana y otros países. Carla Mitchell, responsable del proyecto y directora del programa africano de SARAO, lleva más de una década trabajando para colocar el primer radiotelescopio construido en África sobre la Luna. Las tres pequeñas esferas de 2029 no escucharán por sí solas todos los secretos del universo primitivo.
Pero podrían demostrar que África está preparada para participar no solo como observadora, sino también como creadora de la próxima generación de exploración lunar. Fuente: Infobae.