Bloomberg — El rápido desmoronamiento del plan del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para privatizar las actividades comerciales del organismo rector del fútbol ha dejado su futuro cada vez más en entredicho, después de que la UEFA manifestara que había perdido la confianza en su liderazgo. El organismo rector del fútbol europeo lanzó el sábado una dura reprimenda a Infantino, calificando la propuesta de la FIFA de “acuerdo cutre, a puerta cerrada y opaco” que era “todo menos transparente”. Esto se produjo apenas unas horas después de que Infantino abandonara sus polémicos planes de privatizar las actividades comerciales del organismo organizador del Mundial, que incluían abrir por primera vez este organismo sin ánimo de lucro a inversores externos. “La actual dirección de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”, afirmó la UEFA en su comunicado. Ver más: México guarda secrecía sobre exenciones de impuestos del Mundial de la FIFA 2026 La propuesta presentada esta semana de crear una empresa para gestionar los derechos comerciales de la FIFA y vender una participación a inversores privados desencadenó una reacción negativa inmediata a nivel mundial por parte de organismos futbolísticos, clubes de primer nivel e incluso altos cargos de la propia FIFA.
Tras varios días intentando capear el temporal, Infantino cedió en un comunicado emitido en la madrugada del sábado, en el que afirmó: “Tras haber escuchado atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha generado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo fijado en un principio”. Infantino ha dado a entender que quiere seguir luchando y ha afirmado que tiene la intención de “reunir de nuevo a todas las partes interesadas en los próximos días y semanas, con un espíritu de interés común por nuestro deporte”. Sin embargo, lo hace enfrentándose a una acogida cada vez más hostil, tanto a nivel interno como externo. El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, declaró el viernes que tanto él como el personal se sintieron engañados por el plan, mientras que Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, anunció su dimisión en señal de protesta.
Existe una vía para destituir a Infantino, pero no es sencilla para sus oponentes. Para ello, una quinta parte de los 211 países miembros de la FIFA tendría que iniciar una moción de censura y, al mismo tiempo, contar con un candidato alternativo creíble. Tal y como están las cosas, aún no ha surgido ninguno, aunque algunas informaciones habían sugerido que los dirigentes del fútbol europeo esperaban convencer a Nasser Al-Helaine, presidente de Qatar Sports Investments y del París Saint-Germain, para que se planteara el cargo. Otro nombre que podría barajarse es el del jeque Salman, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, quien perdió frente a Infantino en las elecciones de la FIFA de 2016.
Si 43 miembros respaldaran una moción de censura, podrían convocar un Congreso extraordinario de la FIFA. Otra opción sería que un rival esperara y se presentara como candidato contrario a Infantino en caso de que este se postulara para un último mandato en marzo del próximo año. El sábado, la UEFA declaró que la retirada del plan de Infantino suponía “una victoria para todo el fútbol. Pero esto no debe ser el final de la historia.
La propuesta ha desaparecido. La tarea de restablecer la confianza en la FIFA no ha hecho más que empezar”.