Mourinho solo habla en el césped (de momento)

Mourinho solo habla en el césped (de momento)

Después de todo el revuelo, lógico y compresible, que causó con su regreso al Real Madrid después de 13 años, llama la atención que José Mourinho, con tres semanas ejercidas ya en el cargo e incluso un amistoso de pretemporada disputado no haya dicho una sola palabra públicamente. Ni rueda de prensa, ni declaraciones a Real Madrid Televisión, nada. Tan solo se ha dejado ver por las instalaciones de Valdebebas junto a su cuerpo técnico y se ha limitado a trabajar. El portugués, siempre tan ‘amigo’ del micrófono para dar su versión de los hechos, parece haber llegado a Madrid en otra órbita, en otro cuerpo que, por momentos, hace olvidar el tipo de entrenador que fue.

Pero todo eso, evidentemente, tendrá un fin y toda vez que empiece la temporada y la rueda de la competición, ‘The Special One’ sacará a relucir sus mejores discurso. O al menos eso es lo que se espera de él. Hasta entonces, hay que limitarse con los mensajes que lanza a través de su pizarra, que no son pocos. De hecho, ante la Fiorentina probó una especie de 3-6-1 en la fase de construcción de juego mandando a Dumfries, nuevo fichaje, al carril derecho y dejando a Trent a cargo de la salida de balón como tercer central.

Por tanto, se alejó un poco, solo un poco, de su inamovible 4-2-3-1 que ya ha puesto a prueba estos días en Valdebebas y en el que deberá acoplar a los Mbappé, Bellingham y compañía toda vez que regresen de sus vacaciones. Serio, fuerte y formal Así las cosas, Mourinho vivió el partido ante la Fiorentina desde el banquillo, prácticamente sin salir al área técnica y sin hacer demasiados aspavientos. De hecho, no le cambió el gesto ni con los goles a favor ni con los goles en contra y, durante el breve periodo de tiempo que estos proporcionaron, se puso a dar órdenes a los jugadores que tenía a mano por su banda. En la primera parte a Trent y en la segunda, a Carreras.

Definitivamente, es otro Mourinho. Uno que, eso sí, debe seguir teniendo dentro al original, porque eso no se pierde, y que dejará momentos de todo tipo a lo largo de esta segunda etapa en el club madridista. Será interesante ver, en es caso, su actitud cuando los árbitros tomen decisiones controvertidas en contra del Real Madrid o cuando algún jugador de los suyos tenga una noche aciaga. El madridismo, y lo que no es el madridismo, le está esperando y eso el portugués lo sabe.

Lo que falta por descifrar es el tiempo que tardará en salir de su madriguera particular y comenzará el baile. Hasta ese momento, tocará seguir sus pasos y escuchar lo que tiene que decir a través de su pizarra. Una que, eso sí, no anuncia grandes revoluciones y sí un juego pragmático y directo tal y como en su primera etapa cuando con un equipo liderado por Cristiano Ronaldo, Benzema o Xabi Alonso, priorizaba el contragolpe por encima de cualquier otra estrategia. Ahora cuenta con otros jugadores y el fútbol ha cambiado.

Falta ver si él también lo ha hecho.