A la UE se le ocurre una idea 'descabellada' para controlar la velocidad límite de los coches que circulan por sus carreteras y quiere que esté en marcha en 2030

A la UE se le ocurre una idea 'descabellada' para controlar la velocidad límite de los coches que circulan por sus carreteras y quiere que esté en marcha en 2030

Coches Eléctricos A la UE se le ocurre una idea 'descabellada' para controlar la velocidad límite de los coches que circulan por sus carreteras y quiere que esté en marcha en 2030 Bruselas estudia un sistema que limitaría automáticamente la aceleración de los coches cuando superen la velocidad máxima permitida. La medida podía entrar en vigor en 2030. Híbridos y Eléctricos 03/08/2026 07:00 Actualizado a 03/08/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La Unión Europea continúa endureciendo su estrategia para mejorar la seguridad en las carreteras y ya trabaja en una medida que va a generar polémica: tras obligar a que todos los coches nuevos incorporen asistentes inteligentes de velocidad, Bruselas estudia ahora una evolución mucho más restrictiva, un sistema capaz de bloquear parcialmente el pedal del acelerador para impedir que el vehículo supere el límite de velocidad establecido en cada vía. La iniciativa podría llegar a partir de 2030 si finalmente recibe el visto bueno de las instituciones europeas y su objetivo es reducir el número de accidentes de tráfico provocados por el exceso de velocidad, una de las principales causas de mortalidad en las carreteras europeas. El coche se adaptaría a la velocidad de manera automática. Programa Vision Cero para 2050 La Comisión Europea lleva años impulsando tecnologías de asistencia a la conducción dentro de su programa Visión Cero, cuyo propósito es acercarse a las cero víctimas mortales en carretera antes de 2050.

En esa línea, considera necesario aumentar la intervención de los sistemas electrónicos en la conducción, especialmente en aquellos comportamientos que representan un mayor riesgo. Actualmente, todos los vehículos de nueva homologación comercializados en la Unión Europea incorporan el Asistencia Inteligente de Velocidad, que utiliza cámaras y datos de navegación para identificar el límite de velocidad de cada tramo y advertir al conductor mediante señales acústicas y visuales cuando se supera la velocidad permitida. Sin embargo, el conductor puede ignorar estos avisos o desactivar el sistema al iniciar cada trayecto. La nueva propuesta va un paso más allá porque, en lugar de limitarse a informar, el vehículo actuaría directamente sobre la gestión electrónica del motor para reducir la potencia disponible cuando detecte que circula por encima del límite permitido.

En la práctica, el conductor seguiría pudiendo pisar el acelerador, pero el coche dejaría de responder igual hasta adaptar la velocidad a la legalmente establecida. Claro está, para que este sistema funcione con precisión, el automóvil combinaría diferentes tecnologías. Entre ellas figuran el GPS, el sistema europeo Galileo, mapas digitales constantemente actualizados, cámaras capaces de leer las señales de tráfico e información conectada en tiempo real. Gracias a esa combinación de datos, el vehículo conocería en todo momento cuál es la velocidad máxima autorizada y actuaría automáticamente cuando fuera necesario.

Además, la conectividad también permitiría aplicar límites de velocidad variables. Es decir, el coche podría adaptar automáticamente su comportamiento si las autoridades reducen temporalmente la velocidad por lluvia, nieve, niebla, retenciones, accidentes, obras o cualquier otra circunstancia que afecte a la circulación. Un sistema que genera críticas A pesar de la mejora en seguridad que podría suponer, la iniciativa también ha despertado numerosas críticas. Uno de los principales argumentos de sus detractores es que los actuales sistemas de reconocimiento de señales y cartografía todavía presentan errores puntuales.

No es extraño que los vehículos interpreten incorrectamente una señal perteneciente a una vía de servicio, un límite temporal por obras o una velocidad correspondiente a una carretera paralela. Si esos fallos ya provocan avisos equivocados, un sistema que limite físicamente la aceleración podría ocasionar situaciones comprometidas. Otro aspecto que genera preocupación es la capacidad del conductor para realizar determinadas maniobras. Limitar automáticamente la potencia podría dificultar adelantamientos rápidos, incorporaciones a autopistas o maniobras de emergencia en las que una aceleración inmediata resulta determinante para evitar un accidente.

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