Los usuarios de Netflix van a celebrar hoy la disponibilidad de una película de fantasía muy popular que llevaba tiempo desaparecida. Su estreno finalmente en la plataforma de streaming permite a muchos de los fans de un desaparecido actor recordar su último trabajo. El mundo del cine se encontró ante una dramática noticia cuando el día 22 de enero de 2008, el actor Heath Ledger falleció. Víctima de un envenenamiento con medicinas prescritas por un médico, Ledger dejó el mundo y causó un revuelo enorme en la industria.
No era para menos, dado que se trataba de un excelente actor que, además, tenía muchos amigos en la industria. Cuando falleció estaba rodando El imaginario del Doctor Parnassus. Su última película El director Terry Gilliam, mítico nombre muy relacionado con el género de la fantasía, pensó que, tras fallecer Ledger, la película estaría condenada. Se quedó en shock, pero también pensó que sería una pena que el mundo no pudiera ver todo el metraje que había rodado el actor.
Por ello, inicialmente puso sobre la mesa la idea de recurrir a efectos de ordenador y animación como forma de completar el trabajo. Inspirado por el progreso tecnológico visto en películas como El curioso caso de Benjamin Button, pensó que sería una opción a tener en cuenta. Después se le ocurrió algo mejor: rendir homenaje a Ledger. La historia de la película ayudaba a ello, dado que el protagonista viaja por distintos mundos y realidades.
Se le ocurrió que lo que podía hacer era contar con algunos amigos de Ledger para que interpretaran el papel y le rindieran tributo. El primer actor al que llamó fue Johnny Depp, tanto por su amistad con Ledger como por la buena relación que tenía con el director, con quien ya había trabajado antes. La respuesta de Depp fue inmediata «Hecho. Estaré ahí».
Luego se puso en contacto con otros dos grandes actores que también eran íntimos amigos de Heath Ledger: Colin Farrell y Jude Law. Entre los tres se dividirían el resto de la película, mientras que la versión de Ledger se mantendría como la «oficial» en el mundo real del protagonista de la historia. De esa manera, el film podría servir como homenaje al actor que tanto sorprendió en películas como Destino de caballero o El caballero oscuro. Además, hubo decenas de actores famosos que se ofrecieron para aparecer en la película.
El más notorio fue Tom Cruise, al que, no obstante, Terry Gilliam rechazó porque le dijo «Quiero mantener esto en familia». Y, al fin y al cabo, Cruise no había tenido relación con Ledger. Aunque le agradeció su gesto, el director prefirió que el rodaje se llevara a cabo en un ambiente donde todos estaban conectados con el fallecido actor. ¿De qué trata? La historia de El imaginario del Doctor Parnassus está coescrita por el propio Terry Gilliam, quien colaboró en este trabajo con Charles McKeown.
Con eso, sus fans ya se pueden hacer a la idea de que es una película especial y peculiar. Los trabajos de Gilliam, entre los que se incluyen películas como Brasil, 12 Monos, Miedo y asco en Las Vegas o Los hermanos Grimm, son siempre muy especiales y distintos. En este film conocemos al Doctor Parnassus, que viaja junto a un grupo de teatro haciendo partícipes a los espectadores de una experiencia llena de magia. Llegar a ello ha requerido antes que el propio protagonista haga un pacto con el diablo, lo que hará que sus habilidades y su espejo mágico hagan que el público se encuentre ante decisiones que cambiarán su vida.
Además de algunos altibajos en sus expediciones hacia el Imaginario al que lleva a los espectadores, lo que más le preocupa al protagonista es que su hija cumple 16 años pronto. Y, en ese momento, se tendrá que enfrentar a cierta promesa que le hizo al diablo. El pasado le perseguirá mientras a su alrededor la realidad, la ilusión y la fantasía se dan de la mano de una forma inquietante. ¿Es El imaginario del Doctor Parnassus recomendable? La película es extraña y esto es algo irrefutable.
Lo cierto es que Terry Gilliam vuelve a romper el molde y lo hace con un film que entretiene y que sorprende visualmente. Pero genera muchas dudas, preguntas y cierta confusión. El problema, al mismo tiempo, es que el espectador está deslumbrado en todo momento no solo por el trabajo de Heath Ledger, sino también por el sentido homenaje que le proporcionan sus amigos, que son también grandes actores. Si no la has visto ni una vez, te recomendamos que no te la pierdas.
Es una película que nos recuerda los muchos matices que puede tener el cine y la manera en la que directores como Gilliam son capaces de ofrecer películas que nadie más habría imaginado.