The Witcher 3 combatió a los tramposos de formas muy peculiares y la más graciosa fue Walthemor Mitty, un recaudador de impuestos

The Witcher 3 combatió a los tramposos de formas muy peculiares y la más graciosa fue Walthemor Mitty, un recaudador de impuestos

El regreso a The Witcher 3: Wild Hunt es inevitable y el culpable tiene nombre: Songs of the Past, el nuevo DLC que llegará en 2027 y del cual sabremos más durante el Opening Night Live de Gamescom 2026. Será el 25 de agosto, por si todavía no lo tenías apuntado en el calendario. Puesto que muchos jugadores volverán a la senda, ¿qué mejor momento para recordar una de las ocurrencias más hilarantes de CD Projekt? Las bestias, los espectros y los vampiros no fueron los únicos monstruos en la historia de The Witcher 3: Wild Hunt.

Las trampas y triquiñuelas para obtener oro en cantidades industriales protagonizaron también varios capítulos importantes y fueron un dolor de cabeza importante para CD Projekt, hasta el punto de que tuvieron que retocar la economía del juego. Pero no lo hicieron mediante comunicados, sino con mecánicas y experiencias dentro del juego. Hearts of Stone no solo introdujo una tragedia romántica maravillosa en el mundo de The Witcher 3, también metió de tapadillo un evento de mundo a modo de easter egg: Walthemor Mitty, un educadísimo recaudador de impuestos que te aborda en Oxenfurt para hacerte algunas preguntas sobre tu fortuna, concretamente sobre "ingresos no declarados". Era necesario tener al menos 35.000 coronas en el inventario para que esto ocurriera.

El funcionario preguntaba si habíamos participado en tres prácticas ilegales y dos de ellas eran referencias a métodos de farmeo muy conocidos por la comunidad: - "¿Has estado involucrado en algún momento en el comercio al por mayor de cuero sin curtir en la zona de Huerto Blanco?". Es una referencia a la masacre de vacas en Huerto Blanco: los jugadores mataban las vacas, recogían las pieles para venderlas, meditaban un par de horas para que reaparecieran y repetían el proceso indefinidamente. CD Projekt introdujo al Chort con el parche 1.05, un monstruo demasiado fuerte para el nivel de la zona, para amedrentar a los jugadores. - "Durante el presente año fiscal, ¿has realizado adquisiciones de bivalvos con la intención expresa de vender las perlas de su interior?". Se descubrió que un mercader vendía conchas a un precio ridículamente bajo.

Al desmontarlas, el jugador obtenía perlas que podía vender a otros comerciantes por un margen de beneficio enorme. Luego convertía las ganancias en coronas en el Banco Vivaldi. CD Projekt cambió los precios y redujo el inventario de los comerciantes. - "¿Te has apropiado de forma ilegal alguna vez de los bienes de otras personas, de sus efectos personales?". En The Witcher 3 puedes entrar en la mayoría de casas y saquearlas hasta el último objeto sin repercusiones.

Los jugadores arrasaban con todo para venderlo a los comerciantes. Si respondes negativamente, Walthemor Mitty te cree, te otorga un Certificado de Contribuyente Acreditado y sigue su camino. Si admites tu culpa, eres redirigido al banco Vivaldi en Novigrado para regularizar la situación. Es decir, que pagas una multa por listillo.

Pero lo más interesante y brillante del asunto es que los desarrolladores utilizaron al recaudador para explicar por qué dichos métodos eran ilegales. De hecho, cita una ley de comercio para explicar por qué nuestras prácticas con las perlas eran ilegales: "Artículo 86, sección del Ordenamiento Tributario: 'Quienquiera que adquiera productos a un precio indecorosamente bajo para aprovecharse de la ignorancia del vendedor, será multado con una cantidad igual al doscientos por ciento de las ganancias de dicha transacción'. ¿Te suena de algo?" En VidaExtra | Estos son los 10 momentazos de The Witcher 3: Wild Hunt que no olvidaré en mi vida En VidaExtra | Me despido de Triss Merigold y de la asquerosa Novigrado en The Witcher 3: Wild Hunt antes de partir a las Islas Skellige En VidaExtra | Fin del camino en The Witcher 3: Wild Hunt. Guerra, decisiones y consecuencias sin vuelta atrás