Por: Alireza Ahmedzadeh * Un reciente informe publicado por The Times of London ha vuelto a dejar al descubierto la desesperada y cada vez más ficticia campaña de guerra psicológica que las agencias de espionaje CIA de Estados Unidos y Mossad de Israel están librando contra la República Islámica de Irán. El artículo afirma que las agencias de inteligencia occidentales están inmersas en una frenética “búsqueda” del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Khamenei, difundiendo un relato plagado de conjeturas infundadas, teorías conspirativas y los clásicos recursos propagandísticos. Según el informe, las agencias de inteligencia tienen dificultades para localizar al Líder de Irán y sostienen que este ha “guardado silencio” durante 150 días, que se oculta en refugios subterráneos a gran profundidad y que sufrió heridas “desfigurantes” como consecuencia de un ataque aéreo anterior. El artículo especula además con que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán podría estar “fingiendo su supervivencia” o que el Líder de la Revolución Islámica estaría utilizando “dobles”, estableciendo una comparación gastada con el ejecutado dictador iraquí Sadam Husein.
El artículo de The Times está plagado de contradicciones lógicas que socavan su propia credibilidad. Por un lado, sostiene que las Fuerzas Armadas iraníes son “quienes realmente están al mando” del país, mientras que, por otro, afirma que el Líder desempeña un “papel clave” en las decisiones militares y debe ser localizado. Asimismo, la sugerencia de que el CGRI tendría que “fingir” la supervivencia del Líder para legitimar sus operaciones de represalia contra los agresores ignora la sólida y visible unidad existente entre las instituciones políticas y militares de Irán, que ha quedado plenamente demostrada durante las recientes movilizaciones nacionales. La importancia que el informe concede a la “inteligencia humana” (HUMINT) también pone de manifiesto las limitaciones de la vigilancia tecnológica occidental.
Pese a presumir de contar con los satélites espía más sofisticados del mundo y con capacidades de ciberinterceptación de vanguardia, las agencias estadounidenses e israelíes no han logrado penetrar en los círculos seguros, disciplinados y sometidos a estrictos controles de la dirigencia política y militar iraní. La premisa subyacente del informe —que eliminar o aislar a una sola figura paralizaría a la República Islámica— demuestra una incomprensión fundamental de la naturaleza del sistema de gobierno iraní. La República Islámica está asentada sobre sólidas estructuras institucionales descentralizadas, y tanto el CGRI como el Ejército y el sistema político en su conjunto cuentan con plena capacidad para garantizar la continuidad y la estabilidad independientemente de las presiones externas. Analistas de seguridad en Teherán han descartado estos informes por considerarlos un intento transparente de operaciones psicológicas (PSYOPS), diseñado para proyectar una imagen de supremacía de los servicios de inteligencia occidentales mientras encubre sus profundos fracasos sobre el terreno.
Sin embargo, también es fundamental comprender el origen de esta narrativa: The Times of London , conocido históricamente como “The Thunderer” (El Trueno), tiene una larga y bien documentada trayectoria como portavoz del establishment británico y de sus servicios de inteligencia. Desde su fundación, The Times ha mantenido estrechas relaciones simbióticas con las agencias políticas y de inteligencia británicas, particularmente con el MI6 y el GCHQ. Guerra híbrida tras derrota militar: Irán y Resistencia, unidos frente a conspiraciones del enemigo | HISPANTV Toda campaña militar fallida y costosa llega a un momento en que el agresor se da cuenta de que el poder de fuego por sí solo no puede quebrar a un pueblo resiliente y valiente. Ese momento ha llegado.
Documentos desclasificados y análisis históricos han revelado reiteradamente que la inteligencia británica cultiva de manera habitual relaciones con periodistas de alto nivel, proporcionándoles información selectiva a cambio de una cobertura favorable o de la promoción de determinadas narrativas geopolíticas. Esta conexión institucional se formaliza aún más mediante el sistema de DA-Notice (anteriormente D-Notice), un mecanismo que fomenta la autocensura y una estrecha cooperación entre editores y funcionarios de inteligencia en asuntos relacionados con la “seguridad nacional”. Quizá el ejemplo moderno más conocido del papel de The Times como conducto de propaganda de los servicios de inteligencia se produjo en los meses previos a la invasión de Irak de 2003. El periódico desempeñó un papel fundamental en la difusión del “dodgy dossier” (dossier dudoso) del Gobierno británico, al publicar sin someter a un escrutinio crítico afirmaciones fabricadas sobre las supuestas armas de destrucción masiva (ADM) de Irak.
Incluso después de que el Informe Chilcot demostrara de manera concluyente que la inteligencia había sido exagerada y manipulada para allanar el camino a una devastadora guerra de agresión, el papel del periódico en la facilitación de esta campaña propagandística siguió siendo un claro recordatorio de su disposición a anteponer los intereses del Estado a la integridad periodística. Este patrón histórico resulta especialmente relevante a la hora de examinar la cobertura de Irán por parte de The Times . Durante las últimas dos décadas, el periódico ha publicado reiteradamente afirmaciones no verificadas sobre la República Islámica y su liderazgo, muchas de las cuales fueron posteriormente desmentidas. Desde informes exagerados sobre el programa nuclear iraní hasta historias fabricadas sobre una supuesta “disidencia” interna, The Times se ha utilizado sistemáticamente como plataforma para operaciones psicológicas dirigidas por servicios de inteligencia con el objetivo de demonizar y desestabilizar a la República Islámica de Irán.
A la luz de esta trayectoria ampliamente documentada, el último informe de The Times debería considerarse una nueva manifestación de una larga tradición de connivencia entre los servicios de inteligencia y los medios de comunicación. La dependencia del periódico de “fuentes de inteligencia” anónimas, el uso de un lenguaje especulativo y la promoción de narrativas que coinciden perfectamente con los objetivos estratégicos de los gobiernos occidentales apuntan a un patrón conocido: la instrumentalización de los medios de comunicación para librar una guerra psicológica contra las naciones que se niegan a someterse a la hegemonía occidental. Para el pueblo iraní, estas narrativas no solo resultan poco convincentes, sino que también sirven como recordatorio de hasta dónde están dispuestos a llegar los servicios de inteligencia hostiles cuando se enfrentan a una nación que se niega a doblegarse ante la coerción. * Alireza Ahmedzadeh es escritor y analista de asuntos estratégicos radicado en Teherán. Tetxo recogido de un artículo publicado en Press TV