Los bonos chilenos en pesos atraviesan una fase de liquidación acelerada en medio del repunte del petróleo y la incertidumbre sobre la reapertura del tránsito marítimo en el Estrecho. La economía chilena, altamente dependiente de las importaciones de combustibles, recibe el impacto de inmediato: la inflación anual subió a 4,3% en junio, su nivel más alto desde septiembre, mientras los precios de las gasolinas volvieron a aumentar tras un breve respiro. El mercado evalúa ahora cuánto podría prolongarse el conflicto y hasta qué punto los mayores costos energéticos terminarán trasladándose al resto de la economía. “Si el Estrecho permanece cerrado, es posible ver al petróleo de vuelta a 100 y, de ser así, la fiebre por inflación debería continuar”, advirtió Jaime Achondo, socio y director ejecutivo de Fynsa. Para los bonos nominales, añadió, “es un mal escenario definitivamente”.
Su proyección para los papeles a tres años apunta a un rendimiento de 5,45%, e incluso 5,60% en caso de un shock energético más severo, niveles no vistos desde comienzos del año pasado. Más leídas Gobierno anuncia plan para sumar 4.800 MW de generación termoeléctrica antes de fin de año Aruba y Venezuela reanudan sus vuelos tras siete años de suspensión Gremio inmobiliario ve con optimismo la nueva ley de arrendamientos Correlación histórica entre crudo y deuda chilena La liquidación de bonos ha seguido de cerca el repunte del petróleo. Según datos de Bloomberg, la correlación entre el precio del crudo y el rendimiento de los bonos del gobierno chileno a tres años alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2020. Erick Martínez Magaña, estratega de Barclays, estima que cada 10% de aumento en el precio del petróleo añade 5 puntos básicos a la tasa del bono a tres años.
El Brent, sin embargo, retrocedía el lunes después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que se iniciarían nuevas conversaciones con Teherán, algo que Irán negó. La volatilidad del mercado petrolero añade un componente adicional de incertidumbre para los inversionistas chilenos. El impacto en los combustibles ya es evidente. La gasolina subió 32,9 pesos por litro y el diésel 28,5 pesos, ajustes que se mantendrán por tres semanas.
Luego, el gobierno deberá decidir si inyecta más recursos al mecanismo de estabilización. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, advirtió que los precios actuales están “muy por debajo” de lo necesario para alinearse con los valores internacionales y que sostener el esfuerzo fiscal sería inviable si la situación persiste. Mientras tanto, los indicadores de actividad muestran un cuadro mixto: la producción industrial creció 1,3% en junio, su primer avance anual desde septiembre, pero el desempleo se mantiene en su nivel más alto en cinco años y la manufactura acumula seis meses consecutivos de caídas. Un entorno que, combinado con la presión inflacionaria, complica aún más la posición de los bonos en pesos.
Con información de Bloomberg