Cómo las reservas de Perú podrían amortiguar el impacto del fenómeno de El Niño Costero

Cómo las reservas de Perú podrían amortiguar el impacto del fenómeno de El Niño Costero

Perú afronta un escenario en el que el Banco Central de Reserva (BCRP) proyecta un fenómeno de El Niño Costero fuerte hasta el verano de 2027. En ese contexto, las reservas internacionales, que rozan los US$100.000 millones, aparecen como uno de los principales factores que podrían ayudar a preservar la estabilidad macroeconómica del país. En ese sentido, el profesor de Economía de la Universidad del Pacífico, Luis Eduardo Falen, explicó en declaraciones al diario oficial El Peruano que ese colchón financiero fortalece la capacidad del país para enfrentar la volatilidad que podría generar el evento climático. ¿Cómo están las reservas? Las reservas internacionales netas (RIN) ascendían a US$99.698 millones al 15 de julio, tras cerrar 2025 en US$90.214 millones.

A mayo equivalían a cerca del 29% del Producto Bruto Interno (PBI), una proporción superior a la de otras economías latinoamericanas como Brasil (16,3%), Colombia (14,7%), Chile (14,7%) y México (14%). El escenario macroeconómico del BCRP incorpora como supuesto un fenómeno de El Niño Costero fuerte que se extendería hasta el verano de 2027, aunque bajo un contexto de estabilidad macroeconómica y financiera. Un respaldo frente a la volatilidad El presidente del BCRP, Julio Velarde, advirtió recientemente que El Niño afectará la economía peruana. Frente a ese escenario, Falen sostuvo que las reservas internacionales constituyen un mecanismo clave para amortiguar los efectos financieros de un choque climático.

Según explicó, un evento de este tipo puede afectar al mismo tiempo la producción, las exportaciones, la inflación y las cuentas fiscales. Si además aumenta la incertidumbre o se producen salidas temporales de capitales, las reservas permiten al banco central intervenir en el mercado cambiario para evitar movimientos bruscos del tipo de cambio que puedan amplificar las presiones inflacionarias o afectar la estabilidad financiera. Falen subrayó que las reservas no financian directamente la reconstrucción ni el gasto público derivado de El Niño. Su principal función, dijo, es preservar la estabilidad macroeconómica y el normal funcionamiento del sistema financiero durante episodios de estrés.

Por qué siguen creciendo las reservas El economista atribuyó el crecimiento reciente de las reservas a una combinación de factores externos e internos. Entre ellos destacó el elevado superávit en cuenta corriente, impulsado por el dinamismo de las exportaciones mineras, los altos términos de intercambio y los ingresos netos de capital. Cuando la economía recibe más dólares de los que demanda, explicó, el banco central puede comprar parte de esas divisas para fortalecer sus reservas sin alterar el funcionamiento del mercado cambiario. A ello se suma una política sostenida de acumulación preventiva de activos durante los períodos favorables.

Las cifras reflejan esa tendencia: las reservas pasaron de US$71.033 millones al cierre de 2023 a US$78.987 millones a finales de 2024 y a US$90.214 millones al cierre de 2025, antes de acercarse a los US$100.000 millones este año. ¿Cómo se administran? De acuerdo con Falen, las reservas internacionales se gestionan priorizando la seguridad, la liquidez y, en tercer lugar, la rentabilidad. Según el reporte más reciente sobre la gestión de estos activos, el 74% del portafolio está invertido en instrumentos de alta calidad crediticia, principalmente bonos soberanos de economías desarrolladas. Otro 20% corresponde a depósitos en entidades financieras internacionales y el 6% restante se mantiene en oro.

La elevada calificación crediticia de la mayor parte de esos activos permite preservar su valor y disponer rápidamente de ellos si el banco central necesita intervenir en el mercado cambiario. Perspectivas Falen consideró que las perspectivas para las reservas siguen siendo favorables, aunque estimó que el ritmo de crecimiento podría moderarse respecto de los últimos años. En su opinión, mientras Perú mantenga fundamentos macroeconómicos sólidos, un sector exportador competitivo y una posición fiscal relativamente ordenada, las reservas deberían permanecer en niveles elevados. El economista añadió que la expansión de la producción minera, la puesta en marcha de nuevos proyectos de inversión y la continuidad de los superávits comerciales también contribuirían a sostener ese respaldo externo.

No obstante, advirtió que la evolución de las reservas dependerá de factores como los precios internacionales de los minerales, las condiciones financieras globales, el comportamiento de los flujos de capital y la incertidumbre política interna.