Deutsche Bank ve al oro en una fase explosiva y mantiene sus proyecciones de precio

Deutsche Bank ve al oro en una fase explosiva y mantiene sus proyecciones de precio

Bloomberg Línea — Deutsche Bank mantiene sin cambios sus previsiones para el oro, pese a la corrección registrada desde los máximos del año. La entidad fundamenta esa previsión en un análisis que combina tres referencias para evaluar la evolución del metal. La entidad revisó los ratios históricos del oro frente a otras materias primas, el comportamiento observado en anteriores fases explosivas identificadas mediante el indicador BSADF y su modelo interno de valor razonable. Con ello, el banco considera que el metal precioso ya habría absorbido buena parte del ajuste actual.

El metal ha caído cerca de 25% desde los máximos de US$5.417,21 alcanzados este año y cotiza sobre los US$4.030, según datos de Bloomberg. Pese a esto, la entidad mantiene sin cambios su previsión de un precio de US$4.600 por onza en el cuarto trimestre de 2026, con un avance hasta US$5.442 en 2028. Los analistas Michael Hsueh y Bryant Xu escriben que “una medida estadística indica que el episodio actual de comportamiento explosivo del precio del oro comenzó en agosto de 2024 y continúa en curso”, un patrón que, tras eliminar lecturas aisladas y agrupar observaciones relacionadas, solo aparece en cinco ocasiones desde 1975. Según Deutsche Bank, “el oro permanece en una fase explosiva del proceso de precios”, aunque el indicador estadístico BSADF se ha moderado desde un máximo de 3,3 hasta 1,3, nivel que todavía permanece por encima del umbral crítico de 0,63 utilizado para identificar este tipo de episodios.

Tres referencias para medir el recorrido del oro La primera aproximación del banco consiste en comparar el oro con otras materias primas mediante ratios históricos ajustados por las tasas de crecimiento de largo plazo. Ese ejercicio apunta a que el metal sigue cotizando por encima de los niveles que sugerirían esas relaciones históricas. Los analistas señalan que “los ratios ajustados del precio relativo del oro frente a las materias primas, indexados a un punto de referencia de 1986, implican un potencial descenso del oro hasta US$2.600 por onza”. Incluso, utilizando medias históricas de largo plazo, el resultado continúa apuntando a un precio de equilibrio significativamente inferior al observado actualmente.

No obstante, Deutsche Bank sostiene que esa referencia no basta para proyectar una caída adicional del metal. El segundo enfoque analiza la relación entre la intensidad del indicador BSADF y el comportamiento del precio durante anteriores fases explosivas. A partir de esa comparación, el banco observa que tanto la subida previa como la corrección posterior han sido más moderadas que las sugeridas por la regresión histórica. En ese contexto, Hsueh y Xu afirman que “la extensión alcista del oro y su corrección bajista son moderadas en este episodio”, por lo que consideran que el ajuste podría haber encontrado suelo cerca de US$3.900 por onza, en lugar de prolongarse hasta el entorno de US$3.700 que sugeriría el modelo estadístico.

El informe también advierte de que esa estimación debe interpretarse con cautela, porque el análisis se basa únicamente en cinco episodios históricos y porque el indicador continúa claramente por encima del nivel crítico, circunstancia que deja abierta la posibilidad de nuevas oscilaciones antes de que concluya definitivamente esta fase del mercado. El modelo de valor razonable respalda las previsiones La tercera referencia utilizada por Deutsche Bank es su modelo interno de valor razonable, cuya conclusión difiere de la obtenida mediante los ratios de materias primas. Tras eliminar los ajustes incorporados en los últimos años por la mayor demanda oficial y por el desempeño de los tipos de interés reales, el banco mantiene una valoración muy próxima a sus previsiones oficiales. Los analistas escriben que “el oro ha cerrado la brecha con su valor razonable” y añaden que, incluso después de revertir esos ajustes, “seguiríamos considerando probable que el valor razonable del oro se sitúe alrededor de US$4.700 por onza a finales de año, por encima de nuestra previsión de US$4.600 para el cuarto trimestre de 2026”.

Ese ejercicio incorpora las previsiones internas del banco para los mercados financieros, entre ellas un rendimiento del bono estadounidense a diez años del 4,8%, un S&P 500 en 8.000 puntos y una depreciación del dólar ponderado del 3,4%. Deutsche Bank también reconoce que la demanda oficial de oro se ha moderado respecto a los máximos registrados tras 2022. El acumulado de los últimos cuatro trimestres descendió hasta 780 toneladas en el segundo trimestre de 2026, frente a las 1.005 toneladas observadas un año antes. Aun así, el informe subraya que continúa existiendo un importante componente de compras oficiales no declaradas y destaca que la demanda oficial alcanzó un nuevo récord de US$45.000 millones durante el segundo trimestre del año.

Con ese conjunto de variables, el banco mantiene sin cambios sus previsiones de precios. El promedio esperado para 2026 se sitúa en US$4.570 por onza, mientras que proyecta un avance hasta US$5.100 en 2027 y US$5.442 en 2028. Al mismo tiempo, considera que el comportamiento del oro seguirá dependiendo de la evolución del indicador BSADF, de la demanda oficial y de las variables financieras incorporadas en su modelo de valoración.