Análisis: Smart TV Samsung Micro RGB R95H, nueva tecnología ¿mejora frente al OLED?

Análisis: Smart TV Samsung Micro RGB R95H, nueva tecnología ¿mejora frente al OLED?

Este año hemos tenido la oportunidad de probar algo diferente. Un cambio de tecnología. Nos alejamos del OLED para poner las manos encima del Samsung Micro RGB R95H, el modelo con el que Samsung estrena una tecnología nueva y deja claro dónde quiere colocar el listón de imagen en 2026. El año pasado «catamos» los OLED que recibían la tecnología «Glare Free» (por fin) que ya nos habían sorprendido después de los Neo QLED y su 8K un año antes.

Ahora nos enfrentamos a un sistema de retroiluminación distinto, el Micro RGB, que busca combinar lo mejor del mundo LED (brillo, ausencia de quemados) con un color y un control de la luz y los negros que hasta ahora estaban reservados a los OLED ¿cumplirá?. Empezando por el diseño, hemos probado el de 65 pulgadas (hay variantes mayores), paradójicamente, un formato ya estándar, y hasta normal, dado que la «gran pulgada» empieza a ser más que una tendencia. Pero si tenemos que empezar por destacar algo de este televisor en su diseño hay tres nombres propios: Infinity Air, Zero Gap y One Connect inalámbrico. Estos nombres significan: - Si la colocamos sobre un mueble, el detalle del soporte con espejo hace que parezca que el televisor «flote» - El perfil de la tele no es tan delgado como el de las OLED… pero porque se ha pensado para dejarlo pegado a la pared sin ningún espacio. - De 2 cables hemos pasado a uno – el de corriente – porque el One Connect ya no necesita estar enchufado a la tele. | Características | Detalle | |---|---| | Panel | VA LCD con retroiluminación Micro RGB | | Resolución | 3840 x 2160 | | Definición | 4K UHD | | Tamaño de pantalla | 65 | | Tasa de refresco nativa | 100 Hz | | Tasa de refresco máxima | 165 Hz VRR | | DLG | 240 Hz | | Antirreflejos | Glare Free | | Procesador | Micro RGB AI Engine Pro | | Upscaling | 4K AI Upscaling Pro | | HDR | Micro RGB HDR Pro / HDR10+ / HDR10+ Adaptive / HDR10+ Gaming / HLG | | OS | One UI Tizen | | Audio | 4.2.2 canales | | Potencia Audio | 70 W | | Dolby Atmos | Si | | OTS | Si | | Q-Simphony | Si | | WiFi | Wi-Fi 6E | | Bluetooth | Bluetooth 5.3 | | HDMI | 4+4 | | USB | 2+2 | | Ethernet | Si | | Salida óptica | Si | | Sintonizador | DVB-T2 / DVB-C / DVB-S2 | | Asistentes de Voz | Alexa / Google Assistant / Bixby | | Cast / Streaming | Apple AirPlay / Chromecast | | Gaming | FreeSync Premium Pro / ALLM / Game Bar / Gaming Hub | | Almacenamiento | 64 GB | | Mando | SolarCell Remote | | Montaje | Wallmount SlimFit | | Consumo medio | 171 W | | Consumo máximo | 275 W | | Consumo Stand-By | 0.5 W | | Dimensiones sin peana (mm) | 1437.1 x 826.0 x 29.6 | | Peso sin peana (kg) | 22.4 | | Peso con peana (kg) | 23.8 | Micro RGB: qué aporta realmente frente a Mini LED y OLED A parte del diseño, la clave del R95H está en el panel.

Samsung lo describe como la primera pantalla con tecnología Micro RGB, y la diferencia con un Mini LED convencional es que aquí cada LED de la retroiluminación usa tres diodos independientes (rojo, verde y azul) en vez de tirar de luz blanca y filtros de color. Dicho de forma sencilla: la tele genera el color de forma más directa y fina, con menos dependencia de filtros. El R95H es el primer televisor del mundo certificado por VDE por alcanzar el 100% del estándar de color BT.2020. eso no es solo un slogan: en contenido HDR con buena masterización (pelis, series, algunos juegos) se aprecia una paleta más amplia de lo habitual. Hay tonos, sobre todo en luces de neón, cielos, fuego y vegetación, que en otras pantallas se quedan algo más “planos” y aquí tienen más matices sin volverse artificiales.

La sensación que ofrece la primera vez que la enciendes después de un OLED es que la pantalla parece que brilla algo menos, que tiene todo un tono bastante más apagados. Sin embargo, con el tiempo te das cuenta que realmente los colores son más puros, el brillo está mucho más controlado y hay más control en cada zona de la imagen. A esto se suma algo importante: picos de brillo muy altos y un blooming (los halos alrededor de elementos brillantes sobre fondo oscuro) más afinados. No llega al negro absoluto de un OLED, pero el contraste es tan agresivo y la gestión de zonas tan precisa que podemos decir que la diferencia se ha acortado bastante (sobre todo frente a los Q-LED).

Como no, una de las señas de identidad de los Smart TV de Samsung, el acabado Glare Free, es decir la tecnología sin brillos, está presente en el R95H. Pensado para «brillar», permitidnos la broma, en salones muy iluminados, donde los reflejos arruinan la experiencia en muchas teles no se consigue el 100% de eliminación de brillos cuando la pantalla está apagada, pero en cuanto la enciendes, sí que parece que no existen. Calidad de imagen: color “total” y HDR sin miedo a la luz En uso real, la combinación de Micro RGB y brillo alto se traduce en una imagen con colores muy saturados pero bien controlados, luces especulares potentes y escenas HDR que parecen hechas para mostrar músculo. El televisor cubre el 100% de BT.2020, como hemos comentado, y eso se nota tanto en cine con buena masterización como en juegos y contenido en streaming con alto rango dinámico.

Como no, hay que hablar de la tecnología de moda, la IA, que está dentro del procesador Micro RGB AI Engine Pro encargado de ajustar color, nitidez y resolución en tiempo real, con funciones como 4K AI Upscaling Pro para escalar contenidos a 4K, Auto HDR Remastering Pro para convertir SDR en HDR de forma razonable y sistemas como Real Depth Enhancer o Color Booster Pro para reforzar la percepción de profundidad y riqueza cromática. No es solo marketing, y en plataformas como Netflix, YouTube o Disney+ el tratamiento de contenidos 1080p mejora mucho sin caer en el típico exceso de nitidez artificial. En HDR, el televisor acepta prácticamente todo lo que se le eche: HDR10, HDR10+, HDR10+ Adaptive, HDR10+ Gaming, HDR10+ Advanced y HLG, aunque, como es habitual en Samsung – y seguimos sin entenderlo pese a que ellos dicen que «no hace falta» -, sigue sin Dolby Vision. Es una ausencia a tener en cuenta si eres muy exigente con este formato en concreto, pero también es cierto que el rendimiento con los estándares soportados es de un alto nivel.

Cine y series: HDR sin miedo a abrir persianas Con cine y series es donde más he disfrutado la tele. El procesador Micro RGB AI Engine Pro se ocupa de escalar contenido a 4K, convertir SDR a HDR cuando procede y ajustar profundidad y color con funciones como Real Depth Enhancer y Color Booster Pro. No es infalible, pero el equilibrio entre nitidez y naturalidad está bastante bien ajustado. En oscuridad total, un buen OLED todavía saca algo de ventaja en ciertas secuencias muy críticas, pero en uso real la diferencia es menor de lo que esperaba.

Y, en cuanto entra luz en la ecuación, el R95H empieza a jugar otra liga ya que combinado con el acabado Glare Free, la tele aguanta como pocas un salón con ventanas, reflejos y lámparas encendidas. Donde en otros modelos ves tu propio reflejo en escenas oscuras, aquí la imagen se mantiene limpia y legible. En mi caso, en una casa con mucha luz, el hecho de que la pantalla no se convierta en espejo ya creemos que justifica buena parte de la compra – la otra mitad ha sido la ausencia de cables y el efecto que crea el pie con espejo, para alguien obsesionada con la decoración -. Un detalle nuevo de la IA: el Modo Fútbol El AI Football Mode Pro del R95H es de esas cosas que, hasta que las pruebas, suenan a otro modo más en el menú, y casi un añadido para aprovechar que llegaban al mercado justo antes del mundial.

La verdad es que lo que si sirve para darte cuenta de que la tele se está enterando bastante bien de lo que estás viendo, y quizás eso se traslada luego al Modo AI que cambia los ajustes según el contenido que se muestra, y muy similar al Modo Juego. He de confesar, que pese a todo, el Modo AI es algo que acabo desconectando ya que, para alguien que usa el televisor para ver cine y series, lo mejor es dejar fijo el FILMAKER Mode y cambiar a otros modos ya que no siempre la IA decide que quiero utilizar ese modo y cualquier serie o película con más fps de la cuenta, nitidez de movimiento o colores extremadamente claros, se me hace raro – es un efecto como de «grabación de móvil»-. Volviendo al Modo Fútbol, primera vez que lo activé (lo puedes dejar en automático en los ajustes), bastó con poner un partido – o incluso, puedes engañarla y poner uno del FIFA en la consola – para notar que algo cambiaba sin que yo tocase nada: el césped se veía más limpio, las camisetas ganaban definición y el balón se seguía mejor en los planos largos, esos en los que normalmente todo tiende a convertirse en manchas de color. No es el típico “modo fútbol” que revienta el verde y poco más; se nota que la IA está jugando con brillo, contraste y color para que el partido sea más legible sin que parezca un filtro de videojuego.

En sonido también se nota. El modo levanta la voz del comentarista y el ambiente de la grada, pero lo interesante llega cuando entras en el control de sonido de fútbol y ves que puedes mover por separado cuánto quieres escuchar a uno y cuánto al otro. En mi caso, para partidos importantes he acabado dejando al narrador un poco más bajo y subiendo la grada, porque el efecto es muy parecido a estar en el estadio: se escucha el murmullo, los cánticos, el rugido de la afición cuando hay ocasión… y todo sin perder claridad en lo que se dice desde la cabina. Una vez configurado en Automático, si es que vas a ver mucho fútbol, te puedes olvidar del modo.

Enciendes la tele, pones el fútbol y el R95H se encarga de ajustar la imagen y el sonido sin que tengas que cambiar de perfil ni pelearte con el menú – algo parecido a lo que hace con el Modo Juego cuando arrancas la consola -. Movimiento y juego: 165 Hz en 4K y 240 Hz en 2K Si el enfoque fuera solo cine, el R95H ya sería un televisor muy potente. Pero si eres de los que conectan consola o PC a la tele principal, aquí hay mucho que rascar. El R95H ofrece hasta 165 Hz en 4K y 240 Hz en QHD (2K), gracias a Motion Xcelerator, con los cuatro puertos HDMI 2.1 preparados para resoluciones y tasas altas, VRR, ALLM, FreeSync Premium Pro y compatibilidad con G‑Sync.

En conexiones, cuenta con HDMI 2.1 en los cuatro puertos, con soporte para 4K a altas tasas de refresco, VRR, ALLM, AMD FreeSync Premium Pro y compatibilidad con G‑Sync, además de HGiG para ajustar el mapeo de tono en juegos HDR. Esto permite sacar partido tanto a consolas de nueva generación como a PCs potentes, sin que la tele se convierta en el cuello de botella. Si cuentas con una máquina capaz de empujar esos FPS hacia la tele, la sensación de fluidez es sobresaliente. El input lag está donde tiene que estar, que es fuera de la ecuación, y el panel responde bien a escenas y movimientos rápidos.

Además, el televisor incorpora cosas como AI Gaming Optimizer que ajusta parámetros en tiempo real, y el Samsung Gaming Hub, que permite jugar en la nube con servicios como Xbox Cloud Gaming, GeForce Now o Luna sin necesidad de consola física. En nuestra experiencia, el R95H no se siente como “una tele muy buena que también vale para jugar”, sino como un modelo que realmente ha sido pensado para combinar cine y gaming sin que uno penalice al otro. Sonido y experiencia El sistema de sonido integrado, para los que no quieren una barra de sonido, no va cojo. Tecnologías como Object Tracking Sound+ usa los altavoces repartidos por el chasis para seguir el movimiento del sonido en pantalla, creando la sensación de que cada efecto viene de donde corresponde – es decir, el efecto «surround»-.

El conjunto monta un sistema multicanal (4.2.2) con potencia de alrededor de 60–70 W, compatible con Dolby Atmos y con la tecnología Q‑Symphony, que sincroniza la tele con barras de sonido Samsung para sumar canales en vez de sustituirlos. No reemplaza a un sistema dedicado de gama alta, pero para audio integrado está claramente por encima de la media y da un muy buen resultado. En software, lleva One UI Tizen con un nuevo interfaz que creemos que ha mejorado y simplificado bastante la experiencia, pero que en esencia es el mismo sistema operativo. Y con el, tenemos sentimientos encontrados porque hay dos posturas: o lo aceptas o lo odias, pero es probable que no encuentres a casi nadie que lo defienda.

El sistema integra elementos ya conocidos como el servicio Samsung TV Plus (más de 170 canales gratuitos), SmartThings para convertir la tele en el centro domótico de la casa, y el Vision AI Companion para buscar contenido y respuestas de IA desde el mando, además funciones de accesibilidad como lectura de subtítulos y números en pantalla, además de modos que mejoran contraste y color para personas con visión reducida. Es un ecosistema amplio, y aquí sí se nota que Samsung quiere que la tele sea una pieza central del hogar conectado. Todo es destacable… pero es que ya lo tenían las teles del año pasado. One Connect inalámbrico: ya sólo nos queda quitar el de corriente Una de las cosas que más he agradecido del R95H, curiosamente, es algo que no está «enchufado» a la pantalla: el One Connect inalámbrico.

Hasta ahora, cualquier tele acababa rodeada de cables visibles, regletas y apaños para esconder HDMI y Ethernet. Aquí, por primera vez, he podido montar un televisor sin convertir la parte trasera del mueble en una red infinita de cables. Bien es cierto que el anterior One Connect solo añadía un cable al de corriente, pero como se puede ver en la imagen, su tamaño y peso eran considerable. Y, además, el calor que desprendía.

Hacía que la idea de tener todos los aparatos «escondidos» no fuera del todo posible – eso sí, nunca juguéis a la consola con ella encerrada en un cajón, preparadlo todo para poder abrir la puerta -. Y ojo, aunque en la imagen se puede pensar que tiene menos conectores, es porque no se ve un lateral donde se añaden los puertos USB-A que faltan, además de alguno más, por lo que en esencia, no falta nada. El nuevo sistema permite poner la caja del One Connect Wireless casi en cualquier sitio, además, pesa menos de la mitad y ocupa la mitad de espacio. Es por ello que puedes colocar todos los dispositivos (consolas, reproductores, barras de sonido, etc.) conectados a esa caja y ésta enviará -desde una distancia prudencial – imagen, sonido y datos al televisor de forma inalámbrica, sin necesidad de que cuatro o cinco cables suban directamente a la pantalla.

Puedes usarla integrada junto al tele o colocarla en otro punto del mueble o de la sala, y el resultado es un salón mucho más limpio visualmente. Pero si lo miramos por otro lado, el One Connect inalámbrico suma cuatro HDMI 2.1 adicionales a los cuatro del propio televisor, con lo que pasas a tener ocho HDMI 2.1 en total. Si tienes varias consolas, un PC, una barra de sonido por HDMI eARC y algún dispositivo extra, esa ampliación evita utilizar accesorios y, lo mejor, es que puedes organizar todos esos aparatos en un estante aparte y mantener la tele prácticamente “desnuda” de cables a la vista. Pros y contras Poniéndo en la balanza el MicroRGB R95H de Samsung, y visto desde la piel de alguien que ha probado teles OLED y QLED: - Lo que me ha convencido: - La combinación de color y brillo.

Notar el 100% de BT.2020 no es solo un número, hay escenas que se ven con una riqueza de color que cuesta encontrar en otras teles. - La forma en que aguanta salas luminosas. El recubrimiento antirreflejos y el brillo alto hacen que, por fin, una tele de gama alta no sea enemiga de las ventanas. - Que sea igual de seria para cine, series o deporte que para juegos. No da la sensación de que uno de los dos terrenos esté “metido a posteriori”. Lo que me hace levantar ceja: - El precio.

Es tecnología nueva y se paga como tal; no es una compra impulsiva ni para cualquiera. - La ausencia de Dolby Vision, que sigue siendo un agujero en el ecosistema de Samsung si eres muy tiquismiquis con formatos HDR. - Que, en una sala totalmente a oscuras y con contenido muy concreto, un buen OLED todavía tiene algo de encanto extra. ¿A quien recomendaría esta tele? El Samsung Micro RGB R95H está claramente orientado a tres perfiles: quien monta un salón de cine y deportes en una habitación muy luminosa, quien quiere una pantalla principal para jugar y ver contenido HDR, y quien busca evitar los riesgos de quemado del OLED sin renunciar a una calidad de imagen de primer nivel. No es la tele para “salir del paso”, aunque sea solo por el precio, no es ni mucho menos una compra impulso. Eso sí, podemos decir que esta nueva tecnología cumple y es una apuesta fuerte con un rendimiento que, por lo que se está viendo en pruebas, coloca al R95H entre los modelos más interesantes del mercado este año.

Si el presupuesto acompaña y el salón pide una pantalla que aguante luz, uso intensivo y años de vida útil, es una opción difícil de ignorar. Es un modelo para quien disfruta de ajustar imagen, exprimir contenidos HDR y conectar consolas o PC sabiendo que la pantalla va a darle lo que necesita, siendo la primera vez que podemos decir que podríamos dudar, aunque de momento seguimos siendo un poco más favorables al OLED, de qué tecnología recomendar.