Admito que contemplaba el futuro del cine de superhéroes con cierto escepticismo. Tras años de fórmulas desgastadas y la sensación generalizada de que las grandes franquicias habían perdido el rumbo, ver cómo la respuesta de Marvel Studios a todo esto era crear el casting más atiborrado de estrellas de la historia para Vengadores: Doomsday, recuperando incluso a actores que no esperábamos a volver a ver en el UCM, me pareció un golpe de efecto, sí, pero uno bastante decepcionante a nivel narrativo. Es por ello que quizás Spider-Man: Brand New Day me ha hecho recuperar un poco la fe. No solo estamos hablando de una buena película, sino de la mejor aventura de Peter Parker en más de una década, una que por fin devuelve el foco al personaje y a Nueva York.
Y no solo estamos ante un filme que recupera la esencia del héroe, sino ante una historia que se permite ser simplemente eso, una historia, justo lo que No Way Home decidió no ser. En aquella ocasión, el binomio formado por Sony Pictures y Marvel Studios —tras un divorcio fugaz que se resolvió en semanas— optó por lo mínimo en lo argumental y en lo visual, activando el modo fan‑service: demos a los fans todo lo que esperan aunque no sepamos cómo encajarlo de la mejor forma. Aquí, en cambio, la cinta se sostiene sola, sin artificios, sin nostalgia prefabricada, confiando en que el héroe y sus compañeros y villanos bastan para levantar un relato con pulso y personalidad. Los dos grandes éxitos de Marvel en los 2020 compartían ADN Pero llegar hasta aquí parece que no fue sencillo.
Durante meses, los mentideros de la red insistieron en que Sony quería volver a jugar con la idea del multiverso —no sé si recuperando a Tobey Maguire, a Andrew Garfield o a ambos—, tentada por aquel éxito descomunal de casi 2.000 millones de dólares, y posiblemente también por Deadpool & Wolverine, otro festival de fan‑service, cameos y guiños al pasado que, aunque mejor estructurado en mi opinión, habría la puerta a la peligrosa idea de que una cinta de superhéroes solo podía llenar salas si parecía un álbum de cromos. Pensamiento que, insisto, parecía haberse visto como la única salida posible en Marvel para volver a los número de los 2010 si nos atenemos al casting de Vengadores: Doomsday. Y la audiencia ha respondido. A los espectadores no les tenía ningún tipo de fe: no esperaba, por supuesto, que este blockbuster fuera a naufragar en taquilla, pero le decía días antes de su estreno a Chema Mansilla, responsable de la crítica de Spider-Man: Brand New Day en 3DJuegos, que tampoco veía probable que alcanzara cifras mareantes como las de antaño.
No percibía un hype elevado más allá de los fans habituales de la franquicia, ni yo mismo —pese a la opinión que os he compartido— imaginaba semejante recaudación sin recurrir a cameos sorpresa ni a promesas vacías de formar parte de un plan mayor. Y ese es el verdadero mérito de la cinta protagonizada por Tom Holland: haber firmado uno de los mejores estrenos de la historia sin apoyarse en ninguno de esos trucos, solo en la solidez de su propuesta y en la confianza de que un buen relato. Más en detalle, por si no sabías los números, Spider-Man: Brand New Day lleva 940 millones de dólares recaudados a nivel mundial en menos de una semana, cinco días para ser más exactos. Habrá que esperar a qué tal le va en su segunda fin de semana en cartelera, pero mucho debería cambiar esta foto para que antes de que acabe gasto no estemos hablando de uno de los 10 mayores taquillazos de la historia.
Un éxito histórico que deja una lección revitalizadora para Hollywood: el público no se ha cansado de los héroes, sino de la pereza narrativa disfrazada de espectáculo visual. ¿Tú qué opinas? En 3DJuegos | La película más vista de Netflix en 2026 hasta la fecha. Ha sido reproducida 147 millones de veces y ya ha confirmado secuela