Anthropic nació con la idea de desarrollar modelos de IA avanzados y alineados, sin sacrificar la seguridad. Esa misión ayudó a diferenciarla de OpenAI y también sirvió para atraer a investigadores con talento. Ahora su CEO, Dario Amodei, teme que algunos nuevos empleados estén llegando a la empresa por una razón mucho más convencional: el dinero. Las ofertas no paran de llegar .
Los expertos de IA más cotizados pueden elegir con quién fichar y acceder a salarios extraordinarios, paquetes de acciones, títulos prestigiosos y acceso a enormes capacidades de cómputo para sus experimentos . El problema es que ninguna de esas ventajas dura demasiado. Una empresa rival puede ofrecer más dinero, más GPU o más influencia meses después. Lo que se está viendo en el mercado es que algunos de esos expertos se están convirtiendo más bien en mercenarios con contratos provisionales.
En Xataka La nueva estrella de la IA es Alexandr Wang: Zuckerberg le ha dado las llaves del futuro a un niño prodigio del 97 Thinking Machine perdió a una de sus fundadoras . Estos días Lillian Weng, cofundadora de la startup creada por Mira Murati, anunció que abandonaba la empresa. Alució a que el estrés del cargo estaba afectando a su salud y buscaba una posición con un foco más claro. Días después en The Information indicaron que volvía a OpenAI.
Weng es la cuarta cofundadora que abandona Thinking Machines en un año. Ni siquiera fundar una empresa garantiza quedarse en ella. Google tampoco puede retener su talento . La empresa perdió en junio a dos de sus investigadores más destacados.
Noam Shazeer se pasó a OpenAI, y John Jumper, ganador del Nobel de Química por su trabajo con AlphaFold, acabó fichando por Anthropic. No importa que Google tenga dinero de sobra, una infraestructura portentosa y algunos de los proyectos científicos más importantes de la industria. Ni siquiera así puede impedir que algunos de sus expertos acaben tentados por las atractivas ofertas de empresas rivales . Meta, la que más gastó .
La empresa de Mark Zuckerberg se gastó una verdadera fortuna para reclutar investigadores y expertos en IA con el objetivo de crear su nueva división de superinteligencia liderada por Alexandr Wang. Algunos de esos fichajes duraron poco y terminaron marchándose, en varios casos a OpenAI, aunque también se produjo el movimiento inverso. Dario Amodei teme que el dinero lo corrompa todo . Fuentes cercanas a Anthropic indicaron que Dario Amodei, el CEO de la empresa, ha mostrado su preocupación por cómo puede que los nuevos talentos de la IA solo lleguen a su empresa atraídos por el dinero, y no por la misión.
La misión sigue importando . Reducir todo este movimiento a una cuestión de dinero sería simplificar mucho las cosas. En Axios diversas fuentes permiten llegar a la conclusión de que poder acceder a cómputo casi ilimitado, tener libertad para la toma de decisiones e influencia real sobre el desarrollo de producto sigue siendo muy valorado. También hay diferencias ideológicas sobre cómo debe crearse la IA: el dinero es solo un primer requisito, porque poder cambiar el ritmo de la industria es lo que suele ayudar a cerrar esos fichajes.
En Xataka La IA ha creado una nueva clase alta en Silicon Valley: ingenieros con sueldos de estrellas del deporte La lealtad se ha convertido en un lujo . Las empresas de IA no paran de robarse expertos, y aunque con esos salarios y beneficios se pueden comprar meses o incluso años de trabajo de un investigador de IA, lo que no se puede comprar es la certeza de que seguirá ahí indefinidamente. Imagen | Wikimedia | Alexander Grey En Xataka | El nuevo fichaje estrella de la IA no es un ingeniero ni un científico de datos, pero domina el estoicismo: los filósofos