Por Yodeni Masó Aguila (Enviado Especial) Después de una vivencia en el metro de Nueva Delhi por el 2017, este reportero se sintió como en casa, esta vez la seguridad, después de comprobar los permisos, fue más flexible, y dentro de la instalación todo funcionaba con naturalidad y muy lejos de la aglomeración vivida en la capital india. En un recorrido de pocos minutos desde la parada Juan Bosch, en una de las entradas principales del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, hasta la estación Máximo Gómez, este equipo de Prensa Latina constató la diversidad cultural de la isla caribeña, no había vagones exclusivos y tanto mujeres como hombres entraban y salían, solo pendientes al operador que anunciaba los destinos, y que por suerte no hablaba hindi. Compartir el viaje con un colega siempre deja buenas anécdotas, mas si es fotógrafo y vive su primer viaje en metro, pues Abel no quiso perder ningún detalle del recorrido y su obturador resonaba constantemente llamando la atención de los pasajeros, quienes esta vez no huyeron del lente de la cámara, y hasta posaron. Aunque en horario de alta demanda no había atasco, el metro dominicano engalanado para los Juegos Centroamericanos constituye una de las opciones de circulación más económicas para el pueblo, de fácil movilidad y con dirección a puntos estratégicos de Santo Domingo.
Sin costo durante la lid regional y extendido su horario, el tren subterráneo muestra la cotidianidad del país, la gentileza de su gente y la hospitalidad con el extranjero. De una primera experiencia en Nueva Delhi a conocer el metro de Santo Domingo, en un trayecto calmado y sin barreras de idioma, cultura y tradiciones. mh/yma