Esta semana, el Senado de Estados Unidos celebra su última sesión antes del receso legislativo de agosto con una agenda cargada de proyectos de ley pendientes. Uno de los más esperados es la iniciativa de sanciones contra Rusia e Irán promovida por el fallecido senador Lindsey Graham*. Aunque el proyecto cuenta con un respaldo mayoritario, varios legisladores y expertos advierten que el principal perjudicado podría no ser Moscú. Un proyecto de ley contraproducente La propuesta, impulsada originalmente por el fallecido senador republicano, obtuvo un respaldo abrumador en primera votación: 86 senadores votaron a favor.
El texto autoriza al presidente Donald Trump a imponer aranceles de hasta el 100 % a los principales compradores de petróleo y de otros recursos energéticos procedentes de Rusia e Irán. Sin embargo, pese al amplio consenso, no faltaron las voces críticas. "Esta legislación es un proyecto arancelario redactado con tal grado de ira ciega que, en lugar de provocar un cambio en el comportamiento de Vladímir Putin, sus medidas punitivas empobrecerán a las familias estadounidenses y perjudicarán a nuestros intereses nacionales ", advirtió el senador republicano por Kentucky, Rand Paul. Kayla Bartkowski / Gettyimages.ru Sus argumentos encuentran respaldo en la experiencia reciente. El año pasado, Washington impuso un arancel del 25 % a las importaciones procedentes de la India con el objetivo de presionar a Nueva Delhi para que redujera sus compras de petróleo ruso.
Sin embargo, la medida no alteró el flujo de crudo hacia el país sudasiático y, en cambio, puso en riesgo un intercambio comercial valorado en unos 100.000 millones de dólares entre EE.UU y la India. Finalmente, la Administración Trump dio marcha atrás y retiró los aranceles . Mientras tanto, las importaciones indias de petróleo ruso alcanzaron en junio un máximo histórico de 2,6 millones de barriles diarios y se espera que se mantengan cerca de ese nivel durante julio . Mientras, el nuevo proyecto de ley podría afectar a China, India, Japón, Azerbaiyán, Francia, Hungría, Bélgica y Eslovaquia .
Sumados a Rusia, estos países representan cerca del 40 % de la población mundial. "Ese impuesto lo acabarán pagando principalmente las empresas estadounidenses que importan productos de esos países. Cuando se imponen aranceles a los productos fabricados en China, quien paga ese impuesto es el estadounidense promedio cuando compra en Walmart o en cualquier otra tienda que venda productos chinos", remarcó el senador Paul. El mayor perdedor podría ser Washington Jennifer Kavanagh, investigadora principal y directora de análisis militar de Defense Priorities, considera que aunque las nuevas sanciones podrían reducir parcialmente los ingresos energéticos de Rusia, el coste para Estados Unidos podría ser mucho mayor. "La disposición arancelaria puede afectar marginalmente a los ingresos de Rusia procedentes del petróleo y el gas, pero su impacto estará limitado por las prioridades políticas de mayor importancia para la Administración Trump. La economía rusa se encuentra bajo presión, pero puede soportar los costes moderados que impondrá el proyecto de sanciones de Graham y mantener al mismo tiempo su esfuerzo bélico" , sostiene la analista.
A su juicio, el verdadero objetivo del proyecto de ley es China, principal comprador del petróleo ruso. Sin embargo, advirtió que utilizar los aranceles como instrumento para castigar a Pekín podría resultar "suicida" para la propia Casa Blanca. Así, recordó que en 2025 Donald Trump ya impuso aranceles del 100 % a productos chinos, una estrategia que terminó fracasando y obligó al presidente estadounidense a dar marcha atrás. "Empobrecerán a las familias de EE.UU.": el único republicano que votó contra las nuevas sanciones a Rusia "El resultado fue tan negativo para la economía estadounidense que dio origen al primer episodio de lo que se conoce como TACO de Trump ['Trump Always Chickens Out', 'Trump siempre se acobarda ', en español]. Desde entonces, China ha demostrado su disposición a utilizar su dominio sobre los minerales de tierras raras para responder a lo que considera prácticas comerciales injustas por parte de Estados Unidos, y probablemente volvería a hacerlo si Trump impone nuevos aranceles amparándose en la autoridad que le otorgaría esta legislación", explicó Kavanagh.
La experta vaticina que muchos legisladores, pese a ser conscientes de esos riesgos, seguirán apoyando el proyecto por motivos políticos. "Muchos miembros del Congreso estadounidense probablemente son conscientes de ello, pero aun así votarán a favor del proyecto de ley: un gesto de virtud política que se realiza a costa de los propios votantes que los eligieron . De hecho, si esta legislación tiene un perdedor, será Estados Unidos, que tendrá que afrontar una mayor incertidumbre económica y una pérdida de influencia geopolítica a medida que más países se cansen de que Washington utilice el dólar como arma y busquen alternativas", concluyó. *Incluido en Rusia en la lista de terroristas y extremistas