Aunque muchos le pedirían estar más pendiente de lo que ocurre en la lucha entre ChatGPT y los nuevos modelos de lenguaje que llegan desde China, Sam Altman es ya parte del imaginario de gurús de la industria de Silicon Valley y actúa como tal. Su última aparición no ha sido precisamente para hablar de OpenAI, sino de su labor como inversor y la mayor lección que le ha dado esa industria. Tal y como explica Altman en el podcast Invest Like The Best, su perspectiva a la hora de apostar por nuevas empresas se guía por la máxima que le enseñaron dos leyendas de Silicon Valley, Paul Graham y Peter Thiefe, fundadores de Y Combinator y Paypal respectivamente. Asegura que es la lección más importante que ha aprendido nunca a nivel de inversión.
Las lecciones de inversión que construyeron ChatGPT Sam Altman aprovecha su paso por el podcast para explicar: "Lo que realmente aprendí de Peter Thiel y Paul Graham, ambos de dos maneras diferentes, es que las mejores empresas, las mejores oportunidades de inversión casi nunca son las que parecen realmente populares". La clave está en algo tan simple como entender que, si todo el mundo apuesta por algo, ya llegas tarde. "Puedes hacerlo bien simplemente siguiendo la tendencia y llegando un poco pronto, pero para hacerlo espectacularmente bien, casi siempre tienes que hacer cosas que no son lo que hace todo el mundo", explicaba el propio Altman. A todos los niveles tienes que evitar constantemente "estar siguiendo la nueva ola". Aunque dichas lecciones parezcan muy alejadas de lo que es OpenAI y la labor de Altman al frente de la compañía detrás de ChatGPT, en realidad está estrechamente relacionado con lo que supusieron los primeros compases de la empresa, de cómo echó en falta un inversor que fuese mucho más que alguien que pone dinero.
Según lo que repite en sus ensayos sobre inversión el citado Paul Graham, lo que necesitan las startup es un instructor de vuelo, alguien que te vaya guiando paso a paso señalando errores concretos en vez de simplemente acudir a las reuniones y hacer acto de presencia. Altman cuenta que, en un panorama de inversores acostumbrados a unas dinámicas completamente distintas, sufrió de lo lindo para sacar adelante a OpenAI: "Empezamos a llamar a las compañías de cloud. Empezamos a llamar a fábricas de chips. Empezamos a llamar a los proveedores de energía y todos decían: Estás completamente loco.
Esto es imposible. Ninguna industria se ha movido así. Ya hemos pasado por esto. Hay altibajos.
No va a subir en línea recta. Esto es imprudente…". Tal y como cierra el CEO de OpenAI: "La mayoría te dice que no, pero solo necesitas uno o dos síes. Conseguimos uno o dos sí y pudimos empezar a construir".
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