Julián Álvarez tiene un ‘marrón’ importante el lunes, cuando se reincorpore a la disciplina del Atlético. Pero si mantiene su interés por ir al Barça, y así consta por ahora en el club azulgrana, tendrá que afrontarlo. Quien algo quiere, algo le cuesta. No debe ser fácil pedirle a tu entrenador que te ayude ante la dirigencia para que te dejen irte a un rival directo cuando estás muy bien pagado, eres el crack del equipo y aún te quedan cuatro años más de contrato.
Pero si lo que desea Julián es eso para ser feliz, debe intentarlo porque los trenes, a veces, pasan una sola vez. El Barcelona sostiene que Álvarez es su objetivo claro y diáfano para este verano e incluso para enero si no logra ficharlo ahora. Pero el momento de Julián llega el lunes. El suyo y también el del Cholo Simeone.
Y es que el entrenador argentino deberá encajar lo que le pida Julián, que es todo lo contrario de lo que quiere su club, y responderle con un ‘sí’ o un ‘no’. En ese contexto, no estaría de más que Simeone se pusiese en una tesitura que, quizás un día, podría darse: que quien le pidiese salir del Atleti fuese su hijo Giuliano. Un futbolista muy apreciable por su calidad, entrega y potencia, como se vio en la final del Mundial. Pero a lo que vamos.
Si un día al Cholito le llega un ofertón de otro club, o si juega menos de lo que quiere en el Atleti, o por cuestiones personales cree que lo mejor para él es irse a otro sitio, deberá pedírselo a su padre y entrenador. ¿Y qué haría el Cholo si Giuliano le pidiese ayuda para salir porque quiere cumplir un sueño? ¿Empatizaría con él? Pues con Julián debería ser igual, sea lo que sea.