Las adaptaciones de videojuegos al cine (o la televisión) han ganado una relevancia enorme tras éxitos como Arcane, The Last of Us, Cyberpunk: Edgerunners o Fallout, pero en la gran pantalla sigue costando hacerse un hueco tras tantos años. Una de las películas que quiso aprovechar el tirón de este tipo de producciones fue Borderlands, una adaptación que, en realidad, llevaba más de diez años gestándose, todo para que el resultado acabara siendo una de las peores películas basadas en videojuegos de las dos últimas décadas. En este contexto, Eli Roth, su director, ha hablado sobre los problemas creativos que marcaron la producción y ha señalado que las decisiones tomadas durante su desarrollo jamás habrían podido dar como resultado una buena película. Como mencionábamos, Borderlands llegó a la mesa de Arad Productions en 2011 con la idea de adaptar una saga que, por aquel entonces, solo contaba con una entrega en el mercado.
Sin embargo, los problemas se fueron acumulando y la película terminó retrasándose una y otra vez. Primero se planteó adaptar el universo de la saga tras el lanzamiento de Tales from the Borderlands; más tarde, en 2015, se propuso crear un universo cinematográfico al más puro estilo Marvel. Finalmente, en 2016 se elaboró un primer borrador del guion con una calificación R prevista para la película, aunque esta no terminó llegando a los cines hasta 2024. Todo lo que se propuso acabó en la basura y Borderlands fracasó Tras tantos problemas, y durante una entrevista con Variety con motivo de su nueva película, Ice Cream Man, Eli Roth —quien ni siquiera fue la primera opción para dirigir la adaptación de Borderlands— señaló uno de los principales problemas del proyecto: el presupuesto.
El cineasta explicó que los cerca de 120 millones de dólares invertidos hicieron que el estudio adoptara una postura mucho más conservadora. "A medida que los proyectos se hacen más grandes, los estudios se vuelven naturalmente más reacios a asumir riesgos", afirmó Roth. Así, la película pasó de plantearse como una producción con violencia explícita a recibir una calificación "para mayores de 13 años", lo que redujo gran parte de la violencia y obligó a orientar la cinta hacia un público mucho más amplio. La decisión suavizó el tono de una licencia conocida precisamente por su violencia exagerada y su humor irreverente. De hecho, para ponerlo en contexto, a excepción de Tiny Tina's Wonderlands, con una calificación PEGI 13, todos los juegos principales de Borderlands —incluido Tales from the Borderlands, desarrollado por Telltale Games— cuentan con una clasificación para "mayores de 18 años".
Por culpa de ello, la película estaba prácticamente condenada desde el principio. "Acabas con algo que no pertenece a nadie. No es una película para niños, pero intenta gustar a todo el mundo. Es para jugadores, pero no tiene la violencia que esperan porque no puede ser tan extrema debido a su presupuesto. Al final obtienes una película que no es ni una cosa ni la otra".
Con esas palabras, el director dejó claro que el intento de contentar a todos terminó diluyendo la identidad de la adaptación. Así, el fracaso de Borderlands acabó con cualquier posibilidad de construir un universo cinematográfico basado en la franquicia, aunque no afectó al futuro de la saga en los videojuegos. Pese a la mala recepción de la película, Gearbox continuó desarrollando la licencia y lanzó Borderlands 4 en 2025. El juego obtuvo una recepción positiva, aunque su estreno estuvo marcado por diversos problemas de rendimiento.
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