Medía más de dos metros y era una estrella mundial, pero nadie sabe que aparece luchando contra Arnold Schwarzenegger en Conan El Destructor

Medía más de dos metros y era una estrella mundial, pero nadie sabe que aparece luchando contra Arnold Schwarzenegger en Conan El Destructor

Hay películas de los ochenta que esconden todavía secretos sorprendentes, y Conan el Destructor guarda uno especialmente bueno. Bajo un dios oscuro, varias capas de látex, escamas y un cuerno tallado se escondía nada menos que André El Gigante, el luchador más grande que ha dado la WWF, interpretando al dios Dagoth en su forma monstruosa. No le busques en los créditos, no aparece. Ni una sola línea con su nombre, ni un guiño en el cartel, nada. ¿Te imaginas medir más de dos metros, pesar más de 200 kilos y aun así pasar completamente desapercibido en una producción de Hollywood?

Pues eso es exactamente lo que quería André. La historia de cómo ocurrió tiene tanto de cine como de circo, de mitología como de ring. Habré visto esta película un montón de veces, tengo colgado en mi estudio un cartel de OBEY de Andre the Giant Has a Posse, y aun así me acabo de enterar de esto ahora. Un dios derrotado a cornadas, interpretado por un gigante de carne y hueso En la trama de la película, Dagoth es el dios soñador al que la malvada reina Taramis quiere resucitar mediante un ritual con sacrificio incluido.

Cuando por fin despierta de su letargo de piedra, se convierte en una criatura de varios metros de altura, con ojos a los lados de la cabeza, fauces que se abren en horizontal y un cuerno en la frente que es, literalmente, la fuente de su vida. La idea de un dios que solo puede morir si se le arrebata el objeto que lo sostiene con vida no es exclusiva de Conan: aparece, con variaciones, en tradiciones mitológicas muy distintas entre sí, así que tampoco hace falta irse muy lejos para entender por qué la escena funciona tan bien. Conan, Zula y Malak se lanzan contra él sin demasiado éxito hasta que Akiro grita la clave: arrancarle el cuerno. Schwarzenegger se lo arranca de cuajo, claro, y, con él, la vida de la criatura.

Hasta ahí, lo que todos sabemos. Lo curioso es que detrás de ese diseño no había ningún actor de reparto contratado para la ocasión, sino un peso pesado de verdad: André El Gigante. Hoy en día tener a una figura de la talla de André sería todo un reclamo promocional para una peli de este tipo, pero en 1984 la productora decidió no acreditarlo, algo que en aquella época no resultaba tan extraño para trabajos bajo prótesis y maquillaje pesado, donde el actor quedaba completamente sepultado bajo el diseño. André cumplió su función, cobró su sueldo y desapareció de los títulos como si nunca hubiera estado ahí.

Según la ficha del personaje, su nombre completo, André René Roussimoff, ni siquiera quedó vinculado al papel en el material promocional original. Conviene preguntarse cuántos gigantes anónimos más se esconden detrás de los monstruos que dimos por hechos en el cine de los 70 y 80. El caso es que André salía ganado con todo esto. En 1984, el mismo año en que se rodaba Conan el Destructor, André El Gigante vivía un momento de máxima exposición en la WWF En 1984, el mismo año en que se rodaba Conan el Destructor, André El Gigante vivía un momento de máxima exposición en la WWF.

Vince McMahon Jr., que había heredado la promotora de su padre dos años antes, acababa de atar a André a un contrato de exclusividad para poder explotarlo a nivel nacional, aunque seguía permitiéndole giras puntuales por Japón. La rivalidad con el también descomunal Big John Studd, que llevaba ya un par de temporadas cociéndose, estaba a punto de convertirse en uno de los reclamos centrales de la inminente WrestleMania, el evento que terminaría de catapultar a la compañía. Según su biografía, André era por entonces uno de los luchadores más queridos por el público, con una reputación de invicto que la propia WWF se encargaba de alimentar en cada retransmisión. Así que, mientras una parte del público lo veía llenar pabellones enteros como uno de los rostros más reconocibles del espectáculo, otra parte completamente distinta se sentaba en una sala oscura a ver una película de espada y brujería sin saber que ese mismo gigante estaba ahí dentro, sudando a mares debajo del traje.

André se ganaba el jornal tanto en el ring como en el plató, dos mundos que en apariencia no tenían nada que ver entre sí pero que durante esa temporada compartieron al mismo protagonista sin que casi nadie lo supiera. La gracia es que ni siquiera los fans más devotos de la lucha libre habrían reconocido a su ídolo bajo esa máscara de escamas, y los espectadores de cine tampoco tenían forma de sospechar que se trataba del gran campeón de la WWF. ¿El motivo del anonimato? El dinero. Todas las apariciones públicas de André (y de los luchadores contratados por McMahon) estaban gestionadas por la empresa de wrestling y si cualquiera de ellos aceptaba un trabajo fuera del ring debían derivar parte de su remuneración a la WWF.

No pocos luchadores estaban en desacuerdo con esta parte de su contrato, de ahí que decidieran hacer como André y trabajar sin crédito para que McMahon no pudiera reclamar su pellizquito económico. El hombre que diseñó a E.T. también diseñó a Dagoth Conan El Destructor tiene bastantes anécdotas interesantes. Otra que me parece muy interesante, y desconocida es que el responsable de que Dagoth resultara tan inquietante en pantalla fue Carlo Rambaldi, un nombre que cualquier aficionado al cine fantástico debería tener reconocer. Rambaldi venía de ganar reconocimiento mundial por el diseño animatrónico de E.T., el extraterrestre más entrañable de la historia del cine, y apenas dos años después aplicaba ese mismo talento a construir todo lo contrario: una criatura demoníaca, viscosa y amenazante, pensada para dar miedo en lugar de ternura.

Es un contraste que dice mucho sobre el oficio de los efectos especiales prácticos de la época, donde un mismo artesano podía pasar de crear al personaje más adorable del cine ochentero a parir, casi sin transición, a uno de sus monstruos más desagradables de la época. Ese tipo de trabajo era, por definición, colectivo y anónimo: el actor que se ponía el traje desaparecía bajo la prótesis, el diseñador raramente recibía el mismo reconocimiento que el director o el protagonista, a pesar de ser el responsable de algunos de lso elementos más icónicos y reconocibles de las pelis. El resultado final dependía de la suma silenciosa de mucha gente que el público nunca llegaba a identificar. André El Gigante encajaba además especialmente bien en ese tipo de encargos, porque pocos actores podían ofrecer semejante volumen físico sin necesidad de trucos de cámara ni efectos añadidos.

Cuarenta años después, la curiosidad ahí sigue, escondida a plena vista en un cuerpo de más de dos metros. ¿Y tú qué opinas? ¿Conocías esta anécdota de Conan con andré como protagonista? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | Ha creado alguna de las series más importantes de la animación, y ahora se atreve con Conan el Bárbaro En 3DJuegos | Por increíble que te pueda parecer, Conan El Bárbaro ha sido miembro de Los Vengadores de Marvel