Según el comunicado del Departamento de Estado, las nuevas medidas atañen a empresas y funcionarios vinculados al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias por supuesta importación de armas y cooperación militar con Rusia y China, históricos adversarios de Washington. «Hoy, la Administración (de Donald) Trump adopta nuevas medidas para proteger nuestra seguridad nacional mediante la imposición de sanciones a entidades e individuos que facilitan las relaciones militares de La Habana y los envíos de armas al régimen cubano», dijo el principal artífice de estos ataques, el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado. Las sanciones congelan cualquier propiedad o interés financiero de los designados bajo jurisdicción estadounidense y prohíben a personas y empresas de Estados Unidos realizar transacciones con ellos. Washington también advirtió que bancos y compañías extranjeras que negocien con los sancionados podrían quedar expuestos a medidas similares. Estas nuevas sanciones están dirigidas contra la empresa Tecnoimport, la sociedad mercantil Duna S.A., la Unión de Industria Militar (UIM) y la empresa militar industrial Yuri Gagarin.
También se incluye en esta lista la Empresa Cubana Exportadora e Importadora de Servicios, Artículos y Productos Técnicos Especializados (Tecnotex), una subsidiaria del Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), sancionado anteriormente, según el texto. Entre los funcionarios designados por Washington se encuentran el ministro de las Fuerzas Armadas cubanas, Álvaro López Miera; el jefe de Estado Mayor, Roberto Legrá Sotolongo; el responsable de Relaciones Exteriores de ese ministerio, José Antonio Remón Rodríguez; y su director económico, Oscar Enrique Biosca Gallego, trascendió. Las nuevas sanciones están dirigidas además contra los agregados militares de Cuba en Rusia, Mónica Milián Gómez, y en China, Waldo Pérez Cortés, y los directores generales de la UIM, Roberto Jesús Viciana Mousset y de Tecnoimport, Heriberto Sánchez Alleyne. Estados Unidos mantiene una política de máxima presión económica, financiera y extraterritorial contra Cuba, dirigida a recrudecer el bloqueo, afectar su economía y perseguir a terceros países, empresas y personas que mantengan vínculos legítimos con la nación caribeña.
Durante más de tres décadas el cerco norteamericano ha sido condenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la resolución que reclama su levantamiento recibe anualmente el respaldo de una abrumadora mayoría de los Estados miembros, con el aislamiento de Washington y un reducido número de aliados car/ga